KABUL, 12 de
noviembre.— Los contratistas de seguridad privada, es decir
mercenarios, en Afganistán, incrementan la sensación de inseguridad,
ejercen a menudo operaciones propias de las tropas extranjeras de
ocupación y son sospechosos de estar vinculados con el crimen
organizado, indica un estudio suizo independiente, informó Reuters.
La cantidad de este tipo de compañías ha aumentado continuamente
desde que las fuerzas lideradas por Estados Unidos agredieron a la
nación centroasiática en el 2001 y derrocaron al régimen talibán,
dice la organización Swisspeace, la cual señala que los mercenarios
están en todas partes: casas, oficinas, convoys de abastecimiento,
actúan como cowboys y nadie los controla a ellos.
Las compañías de seguridad privada representan una nueva forma de
actividad mercenaria, indicó la semana pasada un informe de Naciones
Unidas. Las firmas están bajo un escrutinio cada vez mayor desde un
tiroteo ocurrido en septiembre, en el que guardias que trabajaban
para la compañía Blackwater asesinaron a 17 iraquíes en Bagdad.
Estas entidades contratan a menudo a ex guerrilleros afganos, ya
sea individualmente o, en algunos casos, en grupo con su comandante
de guerra local.