Naciones Unidas, 12 de noviembre.— Cuba rechazó hoy todo intento de
otorgar más poderes al Consejo de Seguridad y destacó que la reforma
de ese órgano de la ONU debe contribuir a hacerlo más democrático,
representativo, responsable y efectivo.
"Debemos asegurar que la agenda del Consejo refleje las
necesidades y los intereses tanto de los países en desarrollo como
subdesarrollados de manera objetiva, racional, no selectiva y no
arbitraria", dijo el embajador cubano Rodrigo Malmierca.
El jefe de la misión cubana intervino para fijar las posiciones
de su país en el primer día de debates en la Asamblea General sobre
el aumento del número de miembros, representatividad y otros asuntos
relativos a ese organismo de la ONU.
Insistió en la necesidad de que los Estados miembros de la ONU
"pongan fin a cualquier intento de trasladar al Consejo de Seguridad
temas que son del dominio de la Asamblea General".
"Cuba continúa especialmente preocupada por el establecimiento de
normas y definiciones por parte del Consejo de Seguridad que van más
allá de sus esferas de competencia", indicó el diplomático.
En ese sentido, Malmierca se refirió a la decisión del Consejo de
iniciar debates formales u oficiosos sobre la situación en cualquier
Estado miembro o asuntos que no reúnen esas características.
El tema de la reforma del Consejo de Seguridad permanece
estancado desde años por las agrias controversias en el seno de la
ONU en torno a las propuestas de ampliar su membresía.
Malmierca expresó que además del aumento del número de miembros,
el Consejo debe abordar la falta de representación en el mismo de
los países en desarrollo, pero también cuestiones sustantivas
relativas a la agenda, métodos de trabajo y el proceso de tomas de
decisiones.
Al respecto, propuso aumentar el número de sesiones públicas del
Consejo y brindar oportunidades reales para que se tengan en cuenta
las opiniones del país no miembro cuyos asuntos se estén tratando en
ese organismo. (PL)