Dos notables nombres del acervo cultural latinoamericano, Raúl Roa
y Rómulo Gallegos, hicieron que el Festival Universitario del Libro y
la Lectura (FULL) en el municipio de Regla, al este de la urbe
capitalina, prendiera entre los estudiantes de Ciencias Médicas y
otras especialidades de la salud, de la localidad.
En el Policlínico Docente Lidia y Clodomira, donde desde el 2006
está institucionalizada la municipalización de la enseñanza
universitaria, el reconocido escritor Armando Cristóbal Pérez presentó
los textos Tiene la palabra el camarada Roa, de Ambrosio Fornet,
y la novela en forma de periolibro Doña Bárbara, del venezolano
Rómulo Gallegos, ante numerosos estudiantes de los dos primeros cursos
de Medicina, trabajadores del centro y pacientes.
Tras resaltar la significación del cuaderno de Fornet —una
entrevista que le realizara a Roa— por el hecho de destacar momentos
importantes de la época vivida por el Canciller de la Dignidad,
Armando Cristóbal exhortó a conocer "como se expresaba de manera
coloquial uno de los protagonistas más importantes de Cuba desde la
década del 30 hasta su muerte".
De forma amena, reseñó pasajes de Doña Bárbara, joya de la
narrativa del continente, y de la vida y obra de su autor "en días
como estos en que se hermanan las relaciones entre los pueblos
venezolano y cubano".
Al frente de los organizadores del FULL —una acción impulsada por
el Instituto Cubano del Libro (ICL), la Federación Estudiantil
Universitaria (FEU) y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC)— en el
policlínico, la doctora Bárbara de los Ángeles García Hernández,
vicedirectora docente municipal de Salud y directora de la sede
universitaria que radica en Lidia y Clodomira, elogió ante periodistas
la acción.
"Es trascendental porque se trabaja desde la base con los
estudiantes ofreciendo los conocimientos, pero también con todo el
personal. Aquí no solo ha participado la FEU junto a su representación
de estudiantes de Medicina, Estomatología, Licenciatura en Enfermería,
y Licenciatura en Tecnología de la Salud. También los trabajadores han
tenido la oportunidad de elevar su nivel cultural y los pacientes
fueron invitados, incluso muchos preguntaron si podían adquirir
libros, a lo que respondimos que todo el mundo tiene acceso. Esto nos
permite hacer labor educativa".
Ángeles consideró, además, que "para ser la primera actividad ha
tenido éxito, después se puede hacer un estudio y ver, de acuerdo a
nuestro territorio y a las características de nuestros estudiantes y
población, cuáles serían las lecturas que más favorecerían su
desarrollo cultural".
En un aspecto coincidieron en declaraciones a Granma los
alumnos de segundo año de Medicina, José Alexis Berta López, Yarelis
García y Dianelys Téllez: "Los estudiantes universitarios no solamente
tienen que estar al tanto de la literatura de su especialidad, sino de
la universal para enriquecer su cultura".
No obstante, las dos muchachas opinaron que los textos debieran
conseguirlos igualmente en la librería, puesto que "aunque la de Regla
está surtida, no cubre todas nuestras necesidades".