El diferendo entre la Casa Blanca y el
Congreso de Estados Unidos escaló hoy luego de que el presidente
George W. Bush consideró pésimo el trabajo del legislativo,
controlado por la oposición demócrata.
Según el mandatario el actual período legislativo es el peor de
los últimos 20 años y criticó a los congresistas por no enviarle un
proyecto de presupuesto como el requerido por la administración
republicana.
Bush advirtió que vetará la nueva versión de un plan para
aumentar los fondos al Programa Estatal de Seguro de Salud Infantil
(SCHIP), que beneficia a niños de escasos recursos.
Ya el jefe de Estado rechazó a principios de este mes una
iniciativa sobre el tema, lo que obligó a los liberales a cambiar el
texto al no lograr los dos tercios necesarios en el Capitolio para
ignorar al gobierno.
El mandatario también culpó a los senadores de utilizar su tiempo
para intentar aprobar resoluciones que limitaban el conflicto en
Iraq.
Las declaraciones de Bush fueron rápidamente cuestionadas por la
bancada liberal.
El representante Rahm Emanuel acusó a los legisladores
republicanos de seguir de forma automática la agenda de la Oficina
Oval en detrimento de las tropas norteamericanas desplegadas en el
país árabe y de los niños sin recursos.
Por su parte, el líder de la mayoría de la Cámara baja, Stency
Hoyer, consideró al presidente el mayor obstáculo para aprobar el
nuevo SCHIP.
Asimismo, acusó al gobernante de quebrantar una promesa hecha
durante su campaña en 2004 de aumentar los fondos de ese programa.
Desde la victoria liberal en las elecciones parciales del pasado
año, las relaciones entre la Casa Blanca y el Congreso se tensaron.