Miles
de cubanos avanzaron por céntricas avenidas de la capital en las
primeras horas de este domingo para rendir homenaje a lo largo del
litoral habanero al Comandante Camilo Cienfuegos en el aniversario 48
de su desaparición física, e igualmente desde todo el archipiélago el
pueblo lanzó flores al mar y ríos en su recordación.
Encabezaron la peregrinación Pedro Sáez Montejo, miembro del Buró
Político y primer secretario del Partido en Ciudad de La Habana; el
general de cuerpo de ejército Álvaro López Miera, viceministro jefe
del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR);
el general de división José Milián Pino, viceministro del Ministerio
del Interior (MININT); y otros generales, altos oficiales y dirigentes
del Partido.
Antes de iniciar la marcha, la Plaza de la Revolución se convirtió
una vez más en tribuna para expresar el repudio de los militares de la
mayor de las Antillas a las provocaciones y medidas del presidente de
los Estados Unidos contra nuestro país.
Las FAR se traducen en la guerra de todos los cubanos, donde cada
uno de nosotros tiene un lugar, un medio, y una forma de lucha para
defender la Patria, expresó el camilito Néstor Martínez Díaz.
Junto al pueblo trabajador, dijo, solo aceptamos órdenes de nuestro
Comandante en Jefe Fidel Castro, de Raúl y del glorioso Partido
Comunista.
Jessica Pérez Quesada, cadete del Instituto Superior del MININT
Eliseo Reyes Capitán San Luis, reafirmó que en Cuba quienes usan el
uniforme verde olivo son parte del pueblo. Seguiremos preparándonos
para seguir venciendo, aseguró.
Oficiales, cadetes, guardiamarinas, camilitos, trabajadores civiles
y combatientes de las Fuerzas Armadas Re-volucionarias y el Ministerio
del In-terior, junto a estudiantes y el resto de la población,
inundaron la Avenida Boyeros y la calle G hasta llegar al Malecón.
En otras zonas del país se realizaron actos de recordación de
Camilo, como ocurrió el sábado en Yaguajay o este propio domingo en el
aeropuerto internacional Ignacio Agramonte, de Camagüey, de donde
partió el jefe guerrillero del Ejército Rebelde aquel 28 de octubre de
1959 hacia La Habana, luego de eliminar una traición contra la
Revolución.