En el mismo momento que George W. Bush imponía su perorata contra
Cuba, en los salones dorados del Departamento de Estado, a una
asistencia constituida en gran parte por diplomáticos aburridos por
sus redundancias, su secretariado recibía el texto de una resolución
del Senado puertorriqueño reclamando la liberación de presos políticos
encarcelados en EE.UU. desde hace 27 años.
Los senadores de la isla aprobaron una resolución en la que piden
al mandatario norteamericano la inmediata excarcelación de Carlos
Alberto Torres, Oscar López y Haydée Beltrán. Estos tres patriotas
puertorriqueños "han permanecido encarcelados por 27 años en los
Estados Unidos cumpliendo condenas por causas relacionadas con la
lucha por la independencia de Puerto Rico", subraya el texto de los
legisladores boricuas.
Precisa que "otros presos políticos que servían sentencias
igualmente desproporcionadas han sido ya liberados, primero bajo la
presidencia de James Carter y luego durante la Administración Clinton".
"La causa por la liberación de estos compatriotas ha unido a
puertorriqueños y puertorriqueñas de todas las creencias", continúa la
moción legislativa. "Instituciones políticas, religiosas y cívicas han
hecho un llamado para que regresen a casa Carlos Alberto, Oscar y
Haydée".
Su prolongado encierro, "lejos de servir a propósito alguno, se ha
convertido en una señal de inhumanidad e injusticia" explican los
senadores al indicar que entidades a nivel internacional se han sumado
al consenso forjado en Puerto Rico alrededor de esta causa.
Los tres puertorriqueños fueron acusados de "conspiración
sediciosa" y sentenciados, en un juicio altamente politizado, a 70 y
78 años de prisión, en el caso de Torres y López, y cadena perpetua
Beltrán. Ninguno de los tres ha sido acusado de algún crimen de
violencia.