A propósito del aniversario 45 de la Crisis de Octubre o Crisis
de los Misiles, a partir de hoy una tarja marcará en Pinar del Río
un sitio de emplazamiento coheteril durante ese hecho histórico.
Será en la zona premontañosa de Aspiro, a unos 20 kilómetros de
la ciudad cabecera de este municipio pinareño, donde se preserva la
rampa de lanzamiento de los proyectiles R-12, de fabricación
soviética.
Hasta allí concurrirán antropólogos, intelectuales e invitados
para develarla tarja y participar en un coloquio a cargo de Tomás
Diez Acosta, investigador auxiliar del Instituto de Historia de
Cuba, y autor del libro A un paso del holocausto, sobre el propio
suceso.
Especialistas del museo local destacan el alto significado
patrimonial de ese lugar, célebre por su historicidad, toda vez que
deja constancia de la posición de Cuba de protegerse ante un ataque
directo de Estados Unidos, tramado desde ocho meses aproximadamente
antes del estallido de la crisis.
El hecho, enmarcado del 22 de octubre hasta varias jornadas
después, puso al mundo al borde de una conflagración nuclear, con la
intervención de los EE. UU. y la extinta Unión Soviética, en tanto
Cuba bloqueada de modo naval por los norteamericanos, demostró la
capacidad movilizativa de su pueblo en apoyo incondicional a Fidel.
Además de haber constituido sede de una de las rampas de cohetes
R-12, Aspiro tiene para los más de 71 mil pobladores de San
Cristóbal, diversos valores llamados a preservarse para la memoria
de las futuras generaciones.
Esta zona posee restos de uno de los primeros jardines botánicos
de Cuba, construido en el siglo XIX, y de la finca Ballestena,
perteneciente a Carlos Sauvalle, amigo a quien José Martí visitó en
1879, entre otros méritos de celebridad para esta tierra.