Particular testimonio de la autenticidad del sistema electoral
cubano dieron los campesinos del poblado de Uvero, en Santiago de
Cuba, que al ejercer su derecho al voto y seleccionar a los más
capaces para representarlos en la Asamblea Municipal del Poder Popular
fueron consecuentes con su historia.
Si en la memoria colectiva de esta legendaria localidad pervive lo
expresado por el Ché de que el Combate de Uvero marcó la mayoría de
edad del Ejército Rebelde, la posición de principios de la población
radicada en estos parajes de la Sierra Maestra fue convertir los
comicios en los más concurridos y ejemplares de la historia.
Similar actitud asumieron los 150 000 habitantes del Plan Turquino
santiaguero, que como muestra de la unidad y confianza en las nuevas
generaciones eligieron mayoritariamente a sus representantes en los
sitios donde se forjó la integridad y la soberanía de la Patria.