Un enorme salto de calidad en la vida espiritual se avecina

Entrevista con Armando Hart, presidente de la Sociedad Cultural José Martí, en el XII Aniversario de su fundación y a propósito del Día de la Cultura Cubana

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

Foto:ARNALDO SANTOSArmando Hart está plenamente convencido de que la plenitud de una vida espiritual es una utopía realizable y de que la sociedad cubana se halla a las puertas de un enorme salto en el orden cultural.

"La Revolución —afirma— ha ido creando condiciones para que esto suceda, al expandir de manera considerable los programas educacionales, democratizar el acceso al conocimiento, consolidar una red nacional de instituciones culturales y perfilar un nuevo tipo de sociedad civil que se aviene con nuestros ideales socialistas."

"El gran desafío —apunta— se halla en articular ese enorme potencial cultural con la actividad social de nuestras bases. En la medida de que seamos capaces de socializar, de manera consciente y profunda, nuevos paradigmas éticos y culturales que partan de nuestras auténticas tradiciones revolucionarias, antimperialistas, humanistas, internacionalistas y solidarias, estaremos contribuyendo a que se cumplan los sueños por los que hemos luchado."

Precisamente uno de los objetivos de la Sociedad Cultural José Martí, que preside Hart, es coadyuvar a la promoción de esas ideas. El 20 de octubre de 1995, junto a los poetas Cintio Vitier, Roberto Fernández Retamar y Carlos Martí, el historiador Eusebio Leal y el filósofo Enrique Ubieta, lanzaron esa iniciativa fundacional.

"Vivíamos entonces un momento muy particular —recuerda Hart—; el periodo especial se hacía sentir en toda su intensidad y las medidas que el Estado adoptó para afrontar la crisis económica nos permitieron subsistir, pero también trajeron efectos sociales indeseados. Debatíamos sobre la pérdida de valores en ciertos segmentos de la sociedad. Desaparecida la Unión Soviética y desmantelado el socialismo en el este europeo, el imperialismo arreció su hostilidad y apostó más que nunca a la destrucción misma de nuestra nación. Incluso hubo amigos de Cuba que creían inevitable nuestra caída. No se me olvida a un argentino de formación intelectual burguesa que en una reunión internacional me dijo, como compadeciéndonos, que parecíamos náufragos. Le respondí: ‘Óigame, estos náufragos nadamos para tierra firma y no dude que alcanzaremos la orilla que usted no ve’. Dos años antes, Fidel, con esa clarividencia que lo caracteriza, había dicho en el Congreso de la UNEAC que la cultura era lo primero que había que salvar. Y qué mejor símbolo que nuestro José Martí para ello."

Paso a paso, de manera pertinaz, la Sociedad Cultural José Martí ha ido construyendo una red de clubes a lo largo y ancho del país, con más de 6 000 asociados. El trabajo se desarrolla de manera singular en centros docentes de alta concentración juvenil, pero también en otros ámbitos de la comunidad. En el plano internacional, la SCJM ha auspiciado las conferencias Por el Equilibrio del Mundo —la segunda versión será entre el 28 y el 30 de enero del año entrante, coincidiendo con el aniversario 155 del natalicio del Apóstol y bajo el lema Patria es Humanidad—, Con todos y por el bien de todos y José Martí por una cultura de la naturaleza.

"Es mucho lo que está por hacer en una organización como esta —comenta Hart—: en el seno de cada comunidad debemos sembrar las ideas martianas, pero ello debe verse no como un mero ejercicio intelectual, sino como una necesidad práctica. Ciencia y conciencia son conceptos que orgánicamente integrados a nuestra actividad pensante pueden generar valores útiles, tanto para enfrentar la permanente campaña imperial que pretende socavar nuestra unidad, como para que nuestra fuerza moral se traduzca en voluntad para accionar en todos los frentes."

"Estamos en el deber de hacer memoria —puntualizó— para hacernos acompañar cotidianamente de todos los aportes originales de nuestras tradiciones revolucionarias. Cuando hablo de tradiciones no solo me refiero al extraordinario caudal martiano, sino al de todos aquellos que han aportado al mejoramiento humano en nuestra Patria y en todos los rincones del planeta. Marx, Engels y Lenin, por ejemplo, son clásicos que escapan al mármol de las estatuas y de las telarañas de la nostalgia, pero también están Ho Chi Minh, Fanon, Gramsci, Mariátegui y, por supuesto, el Che y Fidel. El estudio del pensamiento fidelista nos puede llevar a conocer cómo la teoría y la práctica revolucionarias pueden desarrollarse creadoramente al más elevado nivel de síntesis en medio de la confrontación con el imperialismo en las condiciones actuales."

En medio de la entrevista, Hart hace un alto para revisar algunos textos martianos de reveladora vigencia. Cita una frase del Maestro: "Cada ser humano lleva en sí un hombre ideal, lo mismo que cada trozo de mármol contiene en bruto una estatua tan bella como la que el griego Praxíteles hizo del dios Apolo. La educación empieza con la vida y no acaba sino con la muerte".

"Este 20 de octubre —señala Hart— valdrá la pena meditar acerca de cómo articular definitivamente educación, ciencia, cultura, conciencia y vida espiritual en nuestras comunidades. Todo por el socialismo."

 

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