.— Un plan de un ataque quirúrgico
contra Irán en lugar de uno masivo parece ganar adeptos en el gobierno
de Estados Unidos, motivado por la oposición del Pentágono a una nueva
guerra, afirmó hoy el sitio web antiwar.com.
Según la página web, los militares norteamericanos están
preocupados por la respuesta del país persa.
La reorientación de la estrategia se debe al firme rechazo de la
Junta de jefes de Estados Mayores a un bombardeo contra supuestos
blancos nucleares de esa nación, agrega.
Según antiwar, durante una reunión celebrada el 13 de diciembre
último entre el presidente George W. Bush y altos mandos de las
fuerzas armadas, los militares se opusieron a una incursión de esa
envergadura.
El almirante Wlliam Fallon, nuevo jefe del Comando Central del
ejército norteamericano, con jurisdicción sobre el Medio Oriente,
también apoya esa postura.
De acuerdo con la fuente, el vicepresidente Richard Cheney es uno
de los principales partidarios de un bombardeo contra Irán.
Pese a esta oposición, el Departamento de Defensa volvió esta
semana a amenazar a Teherán al señalar que tiene suficientes fuerzas
para atacar a esa nación si es aprobado por Bush.
El jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Michael Mullen, afirmó
que pese a la ocupación norteamericana de Iraq y Afganistán el
Pentágono posee fuerzas suficientes para una nueva confrontación.
En diversas oportunidades funcionarios gubernamentales han
amenazado con lanzar ataques contra Irán, entre ellos el propio Bush y
Cheney.
Washington acusa a Teherán de desarrollar un plan para dotarse de
armas de destrucción masiva, lo cual es rechazado de plano por el
ejecutivo iraní.
El país centroasiático asegura que su programa nuclear tiene fines
pacíficos.