Un granito de arena para el tibaracón del Toa

La extracción ilícita de árido causa un daño severo a este accidente geográfico exclusivo de Baracoa en todo el Caribe insular

Texto y fotos: Jorge Luis Merencio Cautín

Una paradoja se viene dando en torno al río Toa. Mientras el Estado y varias de sus instituciones ejecutan millonarios proyectos para rehabilitar la cuenca de ese torrente, personas jurídicas y naturales persisten en la extracción ilegal de arena en el tibaracón del más caudaloso de los ríos cubanos.

El tibaracón es la unión no siempre armoniosa del río y el mar. Constituye una barrera de protección contra las penetraciones del mar y evita la salinización de los ríos.

Esa acción furtiva provoca un impacto ambiental negativo en un accidente geográfico único de Baracoa en todo el Caribe insular.

Los tibaracones son barras acumulativas de arena de origen fluvial formadas entre el oleaje del mar y la orilla norte de los ríos. Constituyen una barrera de protección contra las penetraciones del mar y evitan la salinización del curso inferior de los ríos y del suelo en las riberas.

Teniendo en cuenta el volumen de viviendas y otras construcciones en Baracoa, el 14 de noviembre del 2002 el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) autorizó por primera vez, y durante un año, conceder a la Industria de Materiales de ese municipio una licencia ambiental para la extracción de 1 000 metros cúbicos de arena del tibaracón del Toa, el más grande de los seis existentes en ese territorio.

Escenas como esta son frecuentes.

El documento exigía una explotación ordenada del árido en una franja bien delimitada, de 10 metros de ancho por 200 de largo, de manera que el daño al ecosistema fuese mínimo y reparable por los depósitos de arena con las avenidas del río.

Una segunda licencia, con la aclaración de que se emitía por última vez, fue otorgada por ese Ministerio el 24 de mayo del 2005, también con un año de duración e iguales requisitos para la extracción.

Se precisaba por el CITMA que durante esos 12 meses el Ministerio de la Construcción en la provincia debería ejecutar las inversiones necesarias para eliminar esas extracciones, y en el caso de que no fuese posible presentar a ese Ministerio un estudio de impacto ambiental que demostrara que no existían otras alternativas factibles para la extracción de áridos fuera de la zona costera.

Ninguna de las dos tareas fue cumplida por el MICONS del territorio. La modernización tecnológica del molino de piedra de Baracoa ahora es que se acomete, aunque algunos expertos en el tema aseguran que no eliminará la extracción de áridos de los ríos, pues producirá arena fina a partir de una más gruesa que hay que sacar de la ribera del río Miel.

Mientras tanto, la primera etapa del estudio de impacto ambiental comenzó el mes pasado, según fuentes de GeoCuba, entidad encargada de los trabajos.

De modo que en el periodo entre licencias ambientales, y desde el 24 de mayo del 2006 (fecha en que caducó la vigencia de la última) hasta el presente se continuó extrayendo arena del tibaracón del Toa, pero ahora de manera ilegal.

Fuentes del CITMA en la primera de nuestras villas y ciudades estiman en unos 4 000 m³ la cantidad de arena sacada de la frágil zona, la mitad de ellos de forma ilícita y sin ningún tipo de regulación en cuanto al área de explotación.

"En lo que va de mañana han venido más de tres camiones a sacar arena", afirma el labriego José Esteban Franco Laborí, quien repara una vivienda a 100 metros del banco del material constructivo.

"Aquí la extracción es diaria, de día, de noche y hasta de madrugada. La gente hacen verdaderas furnias", sostiene Luis Frómeta Azahares, jefe del vivero de cocotero ubicado en Playa Duaba, en las proximidades de la desembocadura del Toa.

Quizás el más reciente testimonio gráfico de la extracción ilícita de arena en esa franja vulnerable lo constituye el camión Zil 130 del establecimiento baracoense de la Empresa Provincial de Construcción y Mantenimiento, tomado in fraganti en la mañana del pasado 4 de octubre.

Esta acción desenfrenada tanto de entidades estatales como de particulares provoca el debilitamiento del tibaracón en diferentes puntos.

Por ese motivo en mayo último, cuando la crecida del Toa, se agrietó por primera vez la barrera de arena por uno de los sitios endebles, que abrió un canal de unos 100 metros de ancho, semejando una nueva desembocadura del río.

De no detenerse este fenómeno los daños pueden ser mayores, como sucede hoy en el río Miel y en la playa de Baracoa, donde aflora la roca en casi la mitad de los 2 000 metros de área de baño al no poder el "dulce" río restablecer la arena que le extraen, sostiene Ricardo Suárez Bustamante, Master en Gerencia de la Ciencia y delegado del CITMA en Baracoa.

Aclara el especialista que el 90% de las playas baracoenses son de origen fluvial, de manera que corresponde a los ríos depositar la arena en el litoral.

Explica, finalmente, que Baracoa es uno de los sitios de Cuba donde más se observa el ascenso del nivel del mar como una de las eventualidades del cambio climático, por lo que de persistir la extracción indiscriminada de arena en el Toa, y también en el Miel, ese fenómeno pudiera tener mayor connotación.

 

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