El documento exigía una explotación ordenada del árido en una
franja bien delimitada, de 10 metros de ancho por 200 de largo, de
manera que el daño al ecosistema fuese mínimo y reparable por los
depósitos de arena con las avenidas del río.
Una segunda licencia, con la aclaración de que se emitía por última
vez, fue otorgada por ese Ministerio el 24 de mayo del 2005, también
con un año de duración e iguales requisitos para la extracción.
Se precisaba por el CITMA que durante esos 12 meses el Ministerio
de la Construcción en la provincia debería ejecutar las inversiones
necesarias para eliminar esas extracciones, y en el caso de que no
fuese posible presentar a ese Ministerio un estudio de impacto
ambiental que demostrara que no existían otras alternativas factibles
para la extracción de áridos fuera de la zona costera.
Ninguna de las dos tareas fue cumplida por el MICONS del
territorio. La modernización tecnológica del molino de piedra de
Baracoa ahora es que se acomete, aunque algunos expertos en el tema
aseguran que no eliminará la extracción de áridos de los ríos, pues
producirá arena fina a partir de una más gruesa que hay que sacar de
la ribera del río Miel.
Mientras tanto, la primera etapa del estudio de impacto ambiental
comenzó el mes pasado, según fuentes de GeoCuba, entidad encargada de
los trabajos.
De modo que en el periodo entre licencias ambientales, y desde el
24 de mayo del 2006 (fecha en que caducó la vigencia de la última)
hasta el presente se continuó extrayendo arena del tibaracón del Toa,
pero ahora de manera ilegal.
Fuentes del CITMA en la primera de nuestras villas y ciudades
estiman en unos 4 000 m³ la cantidad de arena sacada de la frágil
zona, la mitad de ellos de forma ilícita y sin ningún tipo de
regulación en cuanto al área de explotación.
"En lo que va de mañana han venido más de tres camiones a sacar
arena", afirma el labriego José Esteban Franco Laborí, quien repara
una vivienda a 100 metros del banco del material constructivo.
"Aquí la extracción es diaria, de día, de noche y hasta de
madrugada. La gente hacen verdaderas furnias", sostiene Luis Frómeta
Azahares, jefe del vivero de cocotero ubicado en Playa Duaba, en las
proximidades de la desembocadura del Toa.
Quizás el más reciente testimonio gráfico de la extracción ilícita
de arena en esa franja vulnerable lo constituye el camión Zil 130 del
establecimiento baracoense de la Empresa Provincial de Construcción y
Mantenimiento, tomado in fraganti en la mañana del pasado 4 de
octubre.
Esta acción desenfrenada tanto de entidades estatales como de
particulares provoca el debilitamiento del tibaracón en diferentes
puntos.
Por ese motivo en mayo último, cuando la crecida del Toa, se
agrietó por primera vez la barrera de arena por uno de los sitios
endebles, que abrió un canal de unos 100 metros de ancho, semejando
una nueva desembocadura del río.
De no detenerse este fenómeno los daños pueden ser mayores, como
sucede hoy en el río Miel y en la playa de Baracoa, donde aflora la
roca en casi la mitad de los 2 000 metros de área de baño al no poder
el "dulce" río restablecer la arena que le extraen, sostiene Ricardo
Suárez Bustamante, Master en Gerencia de la Ciencia y delegado del
CITMA en Baracoa.
Aclara el especialista que el 90% de las playas baracoenses son de
origen fluvial, de manera que corresponde a los ríos depositar la
arena en el litoral.
Explica, finalmente, que Baracoa es uno de los sitios de Cuba donde
más se observa el ascenso del nivel del mar como una de las
eventualidades del cambio climático, por lo que de persistir la
extracción indiscriminada de arena en el Toa, y también en el Miel,
ese fenómeno pudiera tener mayor connotación.