.— La multiplicación de las
pandillas en Estados Unidos es el mayor desafío a la seguridad pública
nacional y requiere una labor coordinada de la comunidad y la policía,
recalcó hoy el diario La Opinión.
Si la primera institución no tiene éxito en revertir el escenario,
eventualmente será la segunda la que deberá hacerse cargo del problema
que pulula por demasiadas calles de este país, comenta un editorial
del periódico californiano.
Agrega que las pandillas son ejemplos de organizaciones criminales
donde el narcotráfico, la violencia e incluso el racismo parecen ser
una forma de vida de jóvenes descarriados.
Aunque autoridades estadounidenses están logrando un relativo éxito
en desarticularlas -apunta el rotativo-, urge incrementar los planes
de contención y ofrecer más alternativas de distracción sana y
capacitación laboral para la juventud nacional.
La tarea no es sencilla, porque continuamente estas bandas reclutan
jóvenes nuevos, ansiosos de pertenencia, confundidos ante sus opciones
y atraídos por una aventura peligrosa, destaca La Opinión.
El pasado mes la alcaldía de la ciudad de Los Angeles solicitó al
gobierno federal fondos adicionales para combatir el creciente y
pernicioso flagelo público de las pandillas juveniles.
Erradicar las bandas callejeras es uno de los principales anhelos
para 2007 de la administración municipal y del intendente Antonio
Villaraigosa, quien viajó a esta capital para entrevistarse
personalmente con altos oficiales republicanos.
En diálogo con reporteros en Washington, Villaraigosa y el jefe del
Departamento de Policía de Los Angeles, William Bratton, admitieron
que por quinto año consecutivo las muertes por balaceras entre
pandillas siguen aumentando.