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Congresistas partidarios de una legislación para extender el programa
de salud para niños estadounidenses intentarán hoy neutralizar el veto
del presidente George W. Bush en contra del plan.
El rechazo de Bush, materializado el pasado 3 de octubre,
representó el cuarto veto de su administración y censuró la liberación
de un monto de 35 mil millones de dólares para el Programa del Seguro
Estatal de Salud Infantil.
Si el impedimento de la Casa Blanca no logra ser anulado, los
demócratas que controlan el Congreso tendrían que decidir si
conformarse con menos dinero para el proyecto o continuar insistiendo
el resto del año acerca de la misma medida.
El programa sanitario expiró el 30 de septiembre último, y la
Cámara de Representantes refrendó una enmienda para mantenerlo
inalterable al menos hasta el 15 de noviembre entretanto se resuelva
el litigio con la rama ejecutiva.
La Cámara Baja ya aprobó una reorientación y expansión del programa
en una votación de 265 contra 159 sufragios, pero se quedó corta en
número de escaños para poder contrarrestar el veto del primer
mandatario.
Un total de 45 de los 200 republicanos se unieron a la mayoría
demócrata para apoyar la legislación. Luego el Senado envió la
iniciativa a Bush tras una consulta de 67 votos positivos por 29.
De entrar en vigor, la ley aumentaría la matrícula actual en el
programa de salud hasta unos 10 millones de infantes, a partir de los
seis millones que cubre hoy día.
El presidente W. Bush está poniendo en riesgo la salud de millones
de niños estadounidenses con su amenaza de veto de un programa médico
federal, subrayó esta semana el diario The New York Times.
Un editorial del influyente rotativo comentó que el gobernante
republicano acusa a los demócratas de arriesgar los cuidados
sanitarios de los infantes norteamericanos, pero en realidad es el
caso contrario.