Así lo demuestra la presencia de por lo menos 68 extranjeros entre
los más de 2 500 detenidos, la mayoría liberados, quienes promovieron
acciones contra fuerzas policiales, en medio de las demostraciones
pacíficas de los monjes budistas.
Las protestas fueron al principio pequeñas y luego tomaron auge en
las mayores ciudades del país, con saldo conocido de 13 muertos, cifra
hecha ascender a más de 200 por medios de prensa extranjeros.
Voceros occidentales pidieron una mayor "acción" a los
manifestantes, y algunos llegaron a rechazar la actitud de la
oposición, liderada por la Premio Nobel de la Paz Daw Aung San Suu Kyi
y la Liga Nacional para la Democracia, de promover el diálogo político
con el Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo, desde hace 45
años en el poder.
La otrora Birmania logró su independencia del imperio británico en
1948, tras lo cual se intentó construir un modelo político parecido al
de la vecina India. En 1962, una junta militar tomó el mando de la
nación, alegando la necesidad de mantener la unidad nacional, en
peligro ante la diversidad étnica, con más de 100 grupos
etnolingüísticos diferentes.
Rebautizó al país como Myanmar y accedió a celebrar elecciones en
1990, pero no reconoció la alegada victoria de la Liga y Suu Kyi,
quien guarda prisión domiciliaria desde entonces.
La Administración Bush, que tortura, incluyó a Myanmar en su lista
unilateral como Estado terrorista, y en la actual situación logró
involucrar a la ONU en el asunto, anunció numerosas medidas punitivas
contra el Gobierno del país asiático e invitó a sus aliados a sumarse
a su campaña.
Pero China y Rusia salieron al paso a las intenciones de
Washington, al destacar que esas sanciones no se justificarían, porque
la situación en Myanmar es un problema interno que no amenaza la paz y
la seguridad internacional o regional.
El embajador de China ante la ONU, Wang Guangya, apuntó que "si la
situación empeora allí a causa de la intervención externa, será
entonces el pueblo de ese país el que sufra". En términos similares se
pronunciaron los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste de
Asia (ASEAN, por sus siglas en inglés), que preconiza un denominado
acercamiento constructivo con Myanmar, cuyo embajador ante Naciones
Unidas subrayó que ninguna acción contra su país sería justificada.
El interés de Estados Unidos por Myanmar se comprende, cuando se
conoce que el país tiene unas reservas estimadas en tres billones
(tres millones de millones) de metros cúbicos de gas natural (el
décimo en el mundo) y 3 000 millones de barriles de petróleo, aunque,
paradójicamente, todavía tiene que importar este carburante. En cuanto
al gas, British Petroleum dice que tales reservas son "solo" de 538
000 millones de metros cúbicos, cifra aún considerable.
Myanmar es un socio estratégico y económico importante de China,
que está inmersa en el desarrollo de infraestructuras en ese país,
mientras invierte en la explotación del petróleo y el gas. De enero a
julio ambas naciones tuvieron un volumen de intercambio de más de 1
100 millones de dólares, un 39% más que en el mismo periodo del 2006.
También se incrementaron los vínculos de Myanmar con la India, que
acaba de concederle un préstamo de 150 millones de dólares para la
explotación del gas.
Pero Tailandia es el principal socio comercial del vecino país, al
que le compra el 40% de sus exportaciones, e invierte allí 6 000
millones de dólares en un enorme proyecto hidroeléctrico.
Además, Myanmar genera el 20% de la energía que consumen los
tailandeses.
Hay inversiones sudcoreanas y francesas, y se promueven las
italianas. Entretanto, Bush apuesta por sanciones y aislar al país
asiático.