Actualizado 2:45 p.m. hora local

Diabéticos cubanos afectados por bloqueo estadounidense

VIVIAN COLLAZO MONTANO

Cuba hace grandes esfuerzos para comprar los reactivos y medicamentos que necesita un paciente diabético debido a las dificultades impuestas por el bloqueo que mantiene Estados Unidos contra la isla.

El estado asume los altos costos de los tratamientos hipoglicemiantes, elevados por la imposibilidad de acceder a productos de procedencia norteamericana, lo que obliga a comprarlos en mercados más lejanos, manifestó un experto a Prensa Latina.

Oscar Díaz Díaz, director del Instituto de Endocrinología de La Habana, informó que un bulbo de insulina le cuesta al país unos 30 dólares, y un diabético gasta entre uno y dos al mes.

Pero no es sólo la insulina, están también las jeringuillas que se necesitan, los reactivos para pruebas de determinación de glucosa y estudios de prevención de complicaciones, adquiridos en ocasiones hasta en el triple de su valor original.

Todo ello sin contar otras terapias necesarias que aseguren la calidad de vida de los más de 370 mil diabéticos que hay en la nación, agregó.

A pesar de las dificultades, el Ministerio de Salud garantiza el cuidado de cada cubano afectado por esa y otras dolencias, indicó.

Se realizan pesquisajes activos en poblaciones vulnerables, consulta de riesgo preconcepcional para mujeres diabéticas que deseen un embarazo y necesiten orientación y seguimiento endocrino y ginecológico.

Díaz Díaz destacó además el desarrollo de los centros de atención especializada en la mayoría de las provincias del país, donde los pacientes reciben una consulta integral y multidisciplinaria.

Esas instituciones tienen la función de fomentar la educación de enfermos y familiares, reducir la mortalidad por diabetes, además de realizar investigaciones científicas, señaló.

Por otro lado, la isla trabaja en el desarrollo de un novedoso fármaco que acelera la curación de las úlceras del pie diabético y reduce el riesgo de amputación.

Hasta la fecha decenas de cubanos fueron beneficiados con el Heberprot-P, un compuesto que acelera la curación de las úlceras del pie diabético y reduce el riesgo de amputación.

El fármaco, fruto de la colaboración de varias instituciones, entre ellas, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, tiene un alto impacto social para Cuba y otras naciones, como Australia, Singapur y Sudáfrica, donde ya se comercializa.

 

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