Cuba hace grandes esfuerzos para comprar los reactivos y
medicamentos que necesita un paciente diabético debido a las
dificultades impuestas por el bloqueo que mantiene Estados Unidos
contra la isla.
El estado asume los altos costos de los tratamientos
hipoglicemiantes, elevados por la imposibilidad de acceder a productos
de procedencia norteamericana, lo que obliga a comprarlos en mercados
más lejanos, manifestó un experto a Prensa Latina.
Oscar Díaz Díaz, director del Instituto de Endocrinología de La
Habana, informó que un bulbo de insulina le cuesta al país unos 30
dólares, y un diabético gasta entre uno y dos al mes.
Pero no es sólo la insulina, están también las jeringuillas que se
necesitan, los reactivos para pruebas de determinación de glucosa y
estudios de prevención de complicaciones, adquiridos en ocasiones
hasta en el triple de su valor original.
Todo ello sin contar otras terapias necesarias que aseguren la
calidad de vida de los más de 370 mil diabéticos que hay en la nación,
agregó.
A pesar de las dificultades, el Ministerio de Salud garantiza el
cuidado de cada cubano afectado por esa y otras dolencias, indicó.
Se realizan pesquisajes activos en poblaciones vulnerables,
consulta de riesgo preconcepcional para mujeres diabéticas que deseen
un embarazo y necesiten orientación y seguimiento endocrino y
ginecológico.
Díaz Díaz destacó además el desarrollo de los centros de atención
especializada en la mayoría de las provincias del país, donde los
pacientes reciben una consulta integral y multidisciplinaria.
Esas instituciones tienen la función de fomentar la educación de
enfermos y familiares, reducir la mortalidad por diabetes, además de
realizar investigaciones científicas, señaló.
Por otro lado, la isla trabaja en el desarrollo de un novedoso
fármaco que acelera la curación de las úlceras del pie diabético y
reduce el riesgo de amputación.
Hasta la fecha decenas de cubanos fueron beneficiados con el
Heberprot-P, un compuesto que acelera la curación de las úlceras del
pie diabético y reduce el riesgo de amputación.
El fármaco, fruto de la colaboración de varias instituciones, entre
ellas, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, tiene un alto
impacto social para Cuba y otras naciones, como Australia, Singapur y
Sudáfrica, donde ya se comercializa.