.—
El gobierno boliviano advirtió hoy que expulsará al embajador
estadounidense Philip Goldberg si demora su disculpa diplomática por
sus comentarios ofensivos al pueblo de este país.
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, negó que su
país desee romper relaciones con Estados Unidos, pero aclaró que
estas deben subordinarse a las leyes vigentes y a los principios de
respeto mutuo y soberanía boliviana.
El presidente Evo Morales prohibió la entrada de Goldberg a la
sede de gobierno hasta tanto el diplomático norteño se disculpe por
su burla a la propuesta boliviana de cambiar la sede de Naciones
Unidas.
Quintana admitió que esta situación puede generar un punto de
inflexión en las relaciones con Washington, pero ratificó que el
gobierno boliviano rechazará cualquier expresión que ofenda la
dignidad pública.
Morales denunció este fin de semana que las declaraciones de
Goldberg son un claro ejemplo de la oposición externa a los cambios
democráticos que impulsa su gobierno.
"La Embajada estadounidense no hace diplomacia, hace política",
sentenció el Mandatario, quien consideró racistas, discriminadores,
humillantes y provocadores los comentarios de Goldberg.
Pero dichas alianzas entre el sector conservador boliviano con la
oposición interna y externa propiciaron el gran despertar del pueblo
y el movimiento indígena, sostuvo el presidente.
La Cancillería boliviana rechazó además cualquier vía diferente a
la diplomática para recibir la disculpa pública del funcionario
norteamericano, célebre por su papel sedicioso en Kosovo.