Las negociaciones entre Rusia y
Estados Unidos a nivel de ministros de Exteriores y de Defensa que
comienzan hoy aquí sobre el escudo antimisiles norteamericano
proyectado hacia Europa están signadas por un gran escepticismo.
En el llamado formato "2+2" el canciller ruso, Serguei Lavrov, y el
ex titular de la cartera castrense Serguei Ivanov intentarán acercar
posiciones con los enviados de la Casa Blanca, Condoleezza Rice y el
secretario de Defensa, Robert Gates.
La reunión precede a varias rondas de consultas entre expertos de
una y otra parte, sin que se consiga la renuncia de Washington, según
reclama Moscú, a los planes de emplazamiento de un radar y de una base
de cohetes interceptores en Polonia y Republica Checa.
Como alternativa para un ambiente de distensión, el presidente
Vladimir Putin propuso a su homólogo estadounidense, George W. Bush,
hace ya varios meses el uso compartido de la estación de Gabala, en
Azerbaiyán.
El vicecanciller Serguei Kisliak, a cargo de las tratativas
bilaterales, dijo a la sazón de la reunión de este viernes que las
consultas ruso-norteamericanas resultaron bastante escabrosas.
Kisliak caracterizó la tercera ronda en torno al escudo antimisiles
estadounidense de "difícil, pero muy seria conversación".
El ex jefe del Estado mayor de las Tropas Coheteriles coronel
general Victor Esin puso en dudas que las partes puedan llegar a un
acercamiento sobre esta discutida problemática.
Calificó de picardía el pretexto de Washington en cuanto a una
supuesta amenaza iraní para instalar la proyectada tercera región del
sistema de defensa anticoheteril en territorios checo y polaco.
Estados Unidos insiste en incluir dentro de un sistema único
defensivo las estaciones rusas de radiolocalización de Gabala y
Armavir -a lo que se opone Rusia-, pero aun así éstas resultan
insuficientes a sus planes, afirmó el experto.
Desde Washington medios periodísticos pronostican que las
crecientes discrepancias entre Estados Unidos y Rusia en materia de
control armamentista representan una amenaza potencial para el fracaso
de las negociaciones en Moscú.