Entre inicios de enero y el 4 de marzo del 2008, por primera vez en
la historia electoral de Estados Unidos se celebrarán primarias y
caucuses en 43 estados, para elegir los delegados a las convenciones
nacionales de cada partido (Demócrata y Republicano), quienes a su vez
decidirán cuál será el candidato a presidente de cada una de esas
colectividades.
Representan en su conjunto el 83% de los 538 votos electorales de
todos los estados y 189 más de los 270 que requiere un candidato para
ser elegido presidente en las elecciones de noviembre del 2008.
Los aspirantes buscan concluir esos procesos con los suficientes
delegados comprometidos en apoyar su candidatura y asegurar así su
nominación como candidato presidencial en las Convenciones de cada
partido a finales de agosto o principios de septiembre del 2008 o, por
lo menos, con fuerza suficiente para poder negociar el apoyo de otros
grupos para ser electos en dichas Convenciones.
En dependencia de los fondos disponibles deberán diseñar una
campaña de propaganda electoral para este trimestre en curso, que
tenga como blanco los 29 estados donde hasta el 5 de febrero se
celebrarán las primeras primarias (21 de ellas tendrán lugar el mismo
día 5). Iowa y New Hampshire, a pesar de pequeños en población y por
lo tanto en votos electorales (solo 11 entre los dos), son por
tradición indicadores de las tendencias electorales nacionales y
tendrán caucus (Iowa) y primaria (New Hampshire) en los primeros días
de enero. Allí se librará la primera batalla por los delegados.
En estos momentos, Hillary Clinton es quien más fondos ha
recaudado, hasta el 30 de septiembre se estimaban en unos 85 millones
de dólares y tiene en la mano suficiente dinero para gastar en
propaganda y eventos electorales en los últimos meses del 2007 y
tratar de sellar una virtual victoria para los primeros días de marzo
del 2008. Esa es la aspiración de su equipo de campaña. La encuesta
difundida el 2 de octubre por el Washington Post/ABC News la ubica con
el 53% de preferencia para candidata entre los demócratas de la
nación.
Barack Obama es el principal y cercano contrincante de Hillary en
las filas demócratas, tanto en fondos recaudados como en preferencia
electoral, aunque 22 puntos por debajo de Hillary, según la encuesta
mencionada. Para finales del tercer trimestre su recaudación era de
unos 75 millones de dólares (de ellos al menos 19 millones en el
tercer trimestre). La estrategia de su campaña es ganar a suficientes
delegados para prolongar la disputa por la candidatura demócrata más
allá de marzo del 2008.
Los pronunciamientos hechos por Obama sobre política exterior de
Estados Unidos en el discurso pronunciado el 2 de octubre en la
Universidad DePaul a favor de la eliminación total de las armas
nucleares norteamericanas; criticando la votación del Senado (entre
los senadores que apoyaron la decisión del Senado estaban Hillary y
otros de los actuales aspirantes a la presidencia) cinco años atrás
porque en su opinión abrió las puertas de la guerra en Iraq y
proponiendo una serie de medidas audaces en la esfera de la política
exterior, apuntan a una intención: abandonar la cautela que
caracteriza esta etapa electoral con el fin de captar votos en los
sectores situados a la izquierda del espectro político, a lo cual no
está ajena la conciencia de la desventaja que tiene con relación a la
Clinton.
Entre los republicanos se van definiendo dos punteros: el ex
gobernador de Massachussets, Mitt Romney, y el ex alcalde de la ciudad
de New York, Rudolph Giuliani. Tanto uno como otro aparecen muy por
debajo de Clinton y Obama, tanto en dinero recaudado como en fondos
disponibles.
Aproximadamente 44 millones y 12 millones de dólares,
respectivamente, para Romney; unos 35 millones y 17 millones de
dólares, respectivamente, en el caso de Giuliani.
Relativamente poco para el nivel de gastos que exige esta campaña,
pero muy por encima de sus más cercanos rivales republicanos, John
McCain, de cuya campaña se dice que tenía 2 millones de dólares de
deuda para el 30 de septiembre (poniendo en duda la capacidad para
mantenerse en la competencia), y Fred Thompson que contaba al cierre
del tercer trimestre, con unos magros ocho millones disponibles, según
fuentes cercanas a su campaña.
El equipo de campaña de Giuliani da por descontado que Hillary
Clinton será la candidata de los demócratas y adelanta la tesis de que
él (Giuliani) es el aspirante con más posibilidades para derrotarla.
Romney, a su vez, procurará presentarse como una alternativa
republicana a las fracasadas políticas de la administración Bush.
El 15 de octubre los comités de campaña están obligados a informar
a la Comisión Electoral Federal los fondos recaudados, gastados y
disponibles, así como las fuentes de financiamiento, lo que permitirá
un conocimiento más preciso de sus posibilidades y quizás ocasione que
los de situación más desfavorable se retiren de la lid.
En nuestros próximos comentarios ofreceremos breves semblanzas de
los principales aspirantes, procurando destacar sus puntos fuertes y
débiles, así como sus principales proyecciones políticas.