Dinero y propaganda en un calendario electoral exigente

Ramón Sánchez
Parodi Montoto

El último trimestre del 2007, que acaba de iniciarse, comprende una etapa crucial para la fase de definición de las posibilidades de éxito de los aspirantes republicanos y demócratas a la candidatura presidencial, en razón de un exigente y adelantado calendario electoral.

La puja por la Casa Blanca es una carrera millonaria.

Entre inicios de enero y el 4 de marzo del 2008, por primera vez en la historia electoral de Estados Unidos se celebrarán primarias y caucuses en 43 estados, para elegir los delegados a las convenciones nacionales de cada partido (Demócrata y Republicano), quienes a su vez decidirán cuál será el candidato a presidente de cada una de esas colectividades.

Representan en su conjunto el 83% de los 538 votos electorales de todos los estados y 189 más de los 270 que requiere un candidato para ser elegido presidente en las elecciones de noviembre del 2008.

Los aspirantes buscan concluir esos procesos con los suficientes delegados comprometidos en apoyar su candidatura y asegurar así su nominación como candidato presidencial en las Convenciones de cada partido a finales de agosto o principios de septiembre del 2008 o, por lo menos, con fuerza suficiente para poder negociar el apoyo de otros grupos para ser electos en dichas Convenciones.

En dependencia de los fondos disponibles deberán diseñar una campaña de propaganda electoral para este trimestre en curso, que tenga como blanco los 29 estados donde hasta el 5 de febrero se celebrarán las primeras primarias (21 de ellas tendrán lugar el mismo día 5). Iowa y New Hampshire, a pesar de pequeños en población y por lo tanto en votos electorales (solo 11 entre los dos), son por tradición indicadores de las tendencias electorales nacionales y tendrán caucus (Iowa) y primaria (New Hampshire) en los primeros días de enero. Allí se librará la primera batalla por los delegados.

En estos momentos, Hillary Clinton es quien más fondos ha recaudado, hasta el 30 de septiembre se estimaban en unos 85 millones de dólares y tiene en la mano suficiente dinero para gastar en propaganda y eventos electorales en los últimos meses del 2007 y tratar de sellar una virtual victoria para los primeros días de marzo del 2008. Esa es la aspiración de su equipo de campaña. La encuesta difundida el 2 de octubre por el Washington Post/ABC News la ubica con el 53% de preferencia para candidata entre los demócratas de la nación.

Barack Obama es el principal y cercano contrincante de Hillary en las filas demócratas, tanto en fondos recaudados como en preferencia electoral, aunque 22 puntos por debajo de Hillary, según la encuesta mencionada. Para finales del tercer trimestre su recaudación era de unos 75 millones de dólares (de ellos al menos 19 millones en el tercer trimestre). La estrategia de su campaña es ganar a suficientes delegados para prolongar la disputa por la candidatura demócrata más allá de marzo del 2008.

Los pronunciamientos hechos por Obama sobre política exterior de Estados Unidos en el discurso pronunciado el 2 de octubre en la Universidad DePaul a favor de la eliminación total de las armas nucleares norteamericanas; criticando la votación del Senado (entre los senadores que apoyaron la decisión del Senado estaban Hillary y otros de los actuales aspirantes a la presidencia) cinco años atrás porque en su opinión abrió las puertas de la guerra en Iraq y proponiendo una serie de medidas audaces en la esfera de la política exterior, apuntan a una intención: abandonar la cautela que caracteriza esta etapa electoral con el fin de captar votos en los sectores situados a la izquierda del espectro político, a lo cual no está ajena la conciencia de la desventaja que tiene con relación a la Clinton.

Entre los republicanos se van definiendo dos punteros: el ex gobernador de Massachussets, Mitt Romney, y el ex alcalde de la ciudad de New York, Rudolph Giuliani. Tanto uno como otro aparecen muy por debajo de Clinton y Obama, tanto en dinero recaudado como en fondos disponibles.

Aproximadamente 44 millones y 12 millones de dólares, respectivamente, para Romney; unos 35 millones y 17 millones de dólares, respectivamente, en el caso de Giuliani.

Relativamente poco para el nivel de gastos que exige esta campaña, pero muy por encima de sus más cercanos rivales republicanos, John McCain, de cuya campaña se dice que tenía 2 millones de dólares de deuda para el 30 de septiembre (poniendo en duda la capacidad para mantenerse en la competencia), y Fred Thompson que contaba al cierre del tercer trimestre, con unos magros ocho millones disponibles, según fuentes cercanas a su campaña.

El equipo de campaña de Giuliani da por descontado que Hillary Clinton será la candidata de los demócratas y adelanta la tesis de que él (Giuliani) es el aspirante con más posibilidades para derrotarla.

Romney, a su vez, procurará presentarse como una alternativa republicana a las fracasadas políticas de la administración Bush.

El 15 de octubre los comités de campaña están obligados a informar a la Comisión Electoral Federal los fondos recaudados, gastados y disponibles, así como las fuentes de financiamiento, lo que permitirá un conocimiento más preciso de sus posibilidades y quizás ocasione que los de situación más desfavorable se retiren de la lid.

En nuestros próximos comentarios ofreceremos breves semblanzas de los principales aspirantes, procurando destacar sus puntos fuertes y débiles, así como sus principales proyecciones políticas.

* El autor fue Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, D.C., de septiembre de 1977 a abril de 1989.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir