El español nuestro

María Luisa García Moreno

Cada país hispanohablante tiene su propia norma o variante lingüística regional. Y ninguna de ellas es mejor que otra. Por ejemplo, la palabra video es de doble acentuación, puede pronunciarse indistintamente video o vídeo. En España la consideran esdrújula y dicen vídeo; pero en Cuba, acostumbramos a pronunciarla como llana. Algo similar ocurre con chófer / chofer, cóctel / coctel, que preferimos como agudas. De igual forma, coche, muy empleada en España, en Cuba nos remite a los tirados por caballos o al que usa el bebé y preferimos carro o auto para nombrar ese medio de transporte. No hay por qué hacerse eco del español madrileño y olvidar nuestra propia variante.

 

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