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El presidente boliviano, Evo Morales, instó hoy a los pueblos
originarios a salvar la humanidad, "una responsabilidad que asumimos
tras aprobar Naciones Unidas la Declaración Universal sobre los
Derechos de los Pueblos Indígenas", remarcó.
El mandatario inauguró una cumbre mundial de tres días para
celebrar ese importante documento que ahora deberá ser ratificado por
los Congresos de cada país, precisó.
También estimó que la Declaración debe ser un instrumento del
Parlamento indígena para reivindicar la dignidad de los padres y
abuelos fundadores.
Ese texto, dijo, es una conquista de años de lucha de nuestros
hermanos del continente, en alusión a la guatemalteca Rigoberta Menchú,
Premio Nobel de la Paz (1992), una de las personalidades invitadas al
foro, junto a Blanca Chancoso, de Ecuador.
Morales señaló que el capitalismo es el enemigo común de los
pueblos indígenas por ser responsable de la depredación de los
recursos naturales y de serios daños al medio ambiente.
En ese sentido, abogó por unir fuerzas y voces de las comunidades
de todo el planeta para derrotar ese sistema, que catalogó de inhumano
y salvaje.
Como planteé en la 62 Asamblea General de Naciones Unidas, en
septiembre pasado, recordó, algunos hablan de calentamiento global,
pero nadie menciona las verdaderas causas y de los responsables.
A los tres principios de conducta del movimiento indígena (no seas
ladrón, no seas mentiroso y no seas flojo), opinó, debíamos añadir ser
antiimperialista, antineoliberal y anticolonialista.
También debemos defender que el acceso al agua, la energía y la
tierra sea un derecho humano elemental, agregó.
En la apertura de la cumbre, a la cual asisten 120 delegados de
unas 20 naciones de todo el planeta, la guatemalteca Menchú llamó a
estudiar a profundidad la Declaración sobre los pueblos indígenas.
En ese sentido, precisó que los aspectos más polémicos para su
aprobación en la ONU fueron los conceptos de libre determinación,
pueblo y la necesidad de consultar a los indígenas la explotación de
los recursos naturales, sólo posible ahora con su consentimiento.
También fustigó la postura de los gobiernos de Estados Unidos,
Nueva Zelanda, Australia y Canadá, los únicos cuatro que votaron en
contra de la resolución de la ONU.
Son las administraciones de siempre, sobre todo Washington, las que
por más de 20 años obstaculizaron nuestras libertades, pero llegó la
hora de la verdad, afirmó.
Este jueves los delegados visitarán el centro ceremonial indígena
de Tiwanaku, a 70 kilómetros al oeste de la sede de gobierno, y el
viernes las conclusiones coincidirán con la conmemoración de los 515
años de la llegada de Cristóbal Colón a América.
Ese día, los delegados suscribirán una Declaración de principios,
en Chimoré, en la región del Chapare, en el central departamento de
Cochabamba.
La Declaración de ONU protege los derechos humanos, la tierra y los
recursos de 370 millones de indígenas en el mundo, de los cuales 50
millones viven en América Latina.