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Rusia insiste en la necesidad de continuar las negociaciones en torno
al disputado estatus de la provincia serbia de Kosovo hasta lograr un
consenso de ambas partes, destacó hoy una fuente diplomática.
El representante ruso en Naciones Unidas, Vitali Churkin, manifestó
a la sazón discrepancias con la posición de Estados Unidos en cuanto a
fijar un plazo de dos meses para el término de las conversaciones.
Churkin dijo a medios periodísticos rusos que nadie debe crearse la
idea de que el 10 de diciembre se inicia el fin del mundo, respecto a
la fecha fijada por el Consejo de Seguridad de la ONU.
El organismo internacional a contrapelo concedió a Belgrado y a
Pristina un término de 90 días, hasta el 10 de diciembre, para llegar
a un acuerdo admisible sobre el futuro de Kosovo.
Para Moscú otro escenario hipotético respecto a Kosovo es
inaceptable, subrayó el diplomático, en alusión al rechazo de Rusia a
una propuesta de independencia unilateral a esa provincia serbia,
alentada por Washington y sus aliados europeos.
Churkin aseveró que cualquier solución de ese tipo no propiciará la
estabilidad en Kosovo, como tampoco en la región de los Balcanes y el
mundo en general.
El canciller ruso, Serguei Lavrov, exhortó esta semana a los socios
de Occidente en esta problemática a ajustarse cabalmente a los
principios consensuados sobre la mediación en consonancia con la
resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Destacó la posición de Rusia a favor de una solución conveniente a
Belgrado y a Pristina, sin ataduras en el plazo de las negociaciones.
Moscú, por otra parte, advierte del carácter de precedente que
pueda derivarse del estatuto definitivo de Kosovo, en caso de
concederse la independencia.
Kosovo se encuentra bajo administración de la ONU desde que cesaron
los bombardeos de la OTAN contra la ex Yugoslavia en junio de 1999,
tras lo cual la provincia serbia fue ocupada por tropas de la alianza
militar.