Temas, tiempo político y cautela en las elecciones del 2008

RAMÓN SÁNCHEZ-PARODI MONTOTO *

Cuando los republicanos fueron convincentemente derrotados en las elecciones norteamericanas de mitad de mandato presidencial en noviembre del 2006, un gran número de aspirantes a la Presidencia del país saltaron a la palestra.

De hecho, se adelantó en prácticamente un año la lucha electoral en Estados Unidos. El "tiempo político" se ha vuelto excesivamente largo para cualquier aspirante declarado o potencial, tanto en términos de sus declaraciones públicas, como en la necesidad de recaudar dinero para la campaña.

Se incurre en más gastos dado lo prolongado de la contienda, lo que significa recaudar más fondos y durante más tiempo. Es una de las razones por las cuales cerca de una veintena de aspirantes ha formalizado su propósito creando los "comités de campaña", lo cual los autoriza a recaudar fondos con fines electorales.

En cuanto a las declaraciones públicas, existe una doble y contradictoria situación. Cualquier candidato, para mantener su "vigencia" y "credibilidad", debe buscar presencia pública; y la forma de hacerlo es mediante declaraciones sobre los principales "temas", los cuales no son determinados por el candidato, sino que les son impuestos por el propio decursar de los acontecimientos y el interés que se suscite alrededor de una determinada situación. Esto requiere que el candidato actúe con cautela y se limite en sus expresiones públicas, para evitar "quemarse" por determinado pronunciamiento anticipado sobre un "tema" que aún tiene un largo "tiempo político" para desarrollarse. Cualquier declaración intempestiva o "fuera de línea" puede "ensombrecer" las posibilidades del aspirante en el futuro desarrollo de la campaña por la silla presidencial.

A más de 13 meses de la votación, los temas más candentes cubren el espectro doméstico y el internacional. Estos temas guardan una estrecha relación tanto con la caída de la popularidad de Bush como con las vicisitudes por las que atraviesan los políticos y aspirantes republicanos, para los cuales la mejor opción, en lugar de buscar el respaldo del presidente Bush, es tomar distancia de las posiciones y la política del actual ocupante de la Casa Blanca, tal como ha expresado el potencial aspirante republicano Newt Gingrich.

Expresado en forma sintética, el debate candente gira ahora alrededor de cómo y cuándo lograr una salida airosa de Estados Unidos de Iraq; cómo enfrentar una posible recesión de la economía, amenazada hoy por la caída en el mercado de bienes raíces y en el financiero; o cómo implementar una reforma del sistema de inmigración. No existe un consenso nacional sobre estos asuntos, y las respuestas y soluciones van más allá de las posibilidades de acción de los candidatos.

Hay un alto grado de incertidumbre sobre estas situaciones, y la mejor opción para los aspirantes presidenciales es obrar con la mayor cautela, especialmente para aquellos que han logrado un apoyo considerable entre las fuerzas políticas de su partido, y aparecen delante en las encuestas de opinión pública (Rudolph Giuliani, John McCain y Mitt Romney, entre los republicanos; Hillary Clinton y Barack Obama, entre los demócratas). La etapa decisiva de la campaña aún no ha comenzado.

Más fácil les resulta a los aspirantes pronunciarse acerca de la decena de temas tradicionales en las campañas presidenciales. Estos abarcan cuestiones tales como el funcionamiento del gobierno, el monto y distribución de los presupuestos federales y el alcance de los impuestos; la creación y la conservación de empleos y los salarios; la cobertura del gobierno federal a los programas de asistencia a la salud y la educación; la protección a la niñez, a las mujeres y a la tercera edad; la forma de enfrentar la crisis del sistema de seguridad social; los valores éticos y morales en la sociedad, incluyendo la actitud hacia las inclinaciones sexuales de las personas; el nivel de violencia en el país y la actuación de las agencias que aplican las leyes; la recuperación del prestigio y la influencia de Estados Unidos en el mundo; la protección del medio ambiente y la lucha contra las drogas.

Aunque republicanos y demócratas parten de tradiciones políticas diferentes, la mayor parte de las veces las posiciones de los candidatos reflejan más sus filosofías conservadoras o liberales, o sus intereses económicos y políticos locales, antes que un consenso partidista. No todos los temas tienen la misma atracción y la misma importancia para las minorías latinas, asiáticas o negras, que para las mujeres o personas de la tercera edad, o las lesbianas o transexuales, o los creyentes o no creyentes, o los sindicatos o las corporaciones.

(Esta es una cuestión a la que nos referiremos con mayor detalle en futuros comentarios.)

En el próximo trabajo hablaremos sobre el calendario electoral y el significado de las diferentes etapas con énfasis en lo que representa cada una en esta contienda electoral.

* El autor fue Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, D.C., de septiembre de 1977 a abril de 1989.

 

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