Es por ello que la idea de clausurar en el teatro Amadeo Roldán el
XXII Festival de La Habana, de música contemporánea, con un programa
dedicado a la memoria del Che Guevara, y sobre todo, a la palpitante
vigencia de su legado revolucionario, derivó en un vivo ejemplo de
cómo la vanguardia artística puede acompañar la épica transformadora
de los pueblos.
Apenas dos años después de que el Che fuera asesinado en La
Higuera, un compositor guatemalteco, inspirado en las tintas con que
su compatriota Roberto Cabrera ilustró el diario del Guerrillero en su
campaña boliviana, escribió y estrenó La muerte de un personaje
(a la memoria de Ernesto Guevara).
Jorge Sarmientos ya era entonces uno de los más avanzados
compositores y directores orquestales de Guatemala. Podría haber hecho
carrera fuera de su país, pero prefirió anclarse en su tierra, contra
viento y marea, y luchar por la emancipación cultural de una sociedad
sometida a cruentas tiranías.
En su tributo al combatiente internacionalista, dirigido por él
mismo al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional, desplegó, a partir
de un esquema aleatorio controlado, todo el poderío de las diversas
secciones instrumentales por separado para reunirlas en un epílogo
brillante y atronador.
Muy diferente es la estética de la otra pieza mostrada al
auditorio: el Concierto para marimba, que encontró en el
chileno Marcelo Stuardo a un solista ideal. La obra, de carácter
tonal, dignifica a un instrumento que forma parte de la tradición
mestiza guatemalteca.
En la segunda parte del programa subió al podio Zenaida Romeu para
entregarnos otra pieza tonal, de Roberto Valera, escrita originalmente
para el documental Che, hoy y siempre, del realizador chileno
Pedro Chaskel, y la monumental arquitectura sonora de La muerte del
Guerrillero, de Harold Gramatges, que incluye la lectura del
clásico poema Che Comandante, de Nicolás Guillén, proyectado
vocalmente con maestría por Valera.
Tanto la Asociación de Músicos de la UNEAC como el Instituto Cubano
de la Música debieron pensar en encargar obras sinfónicas y de cámara
para este año guevariano. Aún hay tiempo.