Nada fácil resulta el paso por la cordillera de La Higuera, surcada
de cañones profundos que cortan las alturas con escasa vegetación. La
noche del 7 de octubre 17 guerrilleros emprenden el cruce de una
peligrosa falla, que parece imposible de franquear.
La madrugada del 8 de octubre de 1967 es fría; en la mañana ya el
choque es inminente. El ejército avanza y el Che decide establecer una
línea defensiva para contenerlo. El sol pica fuerte a eso de la una y
treinta cuando el intenso fuego de fusiles, ametralladoras, bazucas y
morteros resuena en la Quebrada del Yuro.
Ocupan posiciones y Juan Pablo Chang-Navarro (El Chino) queda al
lado del Guerrillero Heroico y recibe de él los cuidados necesarios
debido a la dificultad que presenta el revolucionario peruano al
caminar durante la noche, por su falta de visión y el mal estado de
los espejuelos que se le caen constantemente.
Al rememorar el esfuerzo estoico protagonizado por El Chino durante
las duras marchas, el hoy general de brigada Harry Villegas (Pombo)
señala que era doloroso decirle cualquier cosa al compañero, pues era
el más sacrificado del grupo.
Durante la firme resistencia, el Che es alcanzado por un disparo de
ametralladora en una pierna, pero continúa combatiendo hasta que su
carabina M-1 queda inutilizada por un disparo en la recámara y las
balas de la pistola agotadas.
Auxiliado por Willy (Simeón Cuba Sanabria), el Che trata de escalar
el cerro donde solo crecen pequeños arbustos que apenas lo ocultan.
Fuerzas bajo el mando del suboficial Bernardino Huanca los detectan.
Cuentan soldados que presenciaron la detención que el militar propinó
un culatazo en el pecho al jefe guerrillero y se dispuso a dispararle,
momento en que Willy se interpuso y gritó en tono autoritario: "¡Carajo,
ese es el Comandante Guevara y lo van a respetar!".
Sin temer al peligro, Willy defiende al Che a quien ha aprendido a
querer y admirar durante los casi ocho meses de vida guerrillera
pasados bajo su mando como parte del grupo del Centro.
A la mañana siguiente, una compañía bajo el mando del mayor Miguel
Ayoroa, realiza el rastreo de la Quebrada del Yuro y detecta la
presencia del Chino, quien es apresado en mal estado físico y
conducido junto al cadáver de Aniceto Reinaga hasta la escuelita de La
Higuera, donde recibe maltratos del agente de la CIA de origen cubano
Félix Rodríguez Mendigutía (se hacía llamar Félix Ramos).
Poco después los asesinos se encargan de cumplir la orden de no
dejar ningún revolucionario con vida y disparos criminales ciegan las
vidas del Che, Willy (Simeón Cuba) y del Chino (Juan Pablo Chang).
Así trataron de borrar todo vestigio del pequeño grupo guerrillero
que puso en jaque al ejército boliviano apoyado por Estados Unidos.
Pero sus ejemplos no han sido olvidados y permanecen en la historia
universal.
Hombre ejemplo
Nacido el 2 abril de 1930, en Lima, Perú, era Juan Pablo Chang hijo
mayor del administrador de la Hacienda Pedreros, en las afueras de la
capital peruana. Decidió emprender la lucha armada desde las filas del
Movimiento de Liberación Nacional de Perú. Al conocer la presencia del
Comandante Guevara en Bolivia, no duda en ir a su encuentro. El 19 de
marzo, el Guerrillero Heroico refiere su llegada a la Guerrilla y con
el decursar de los días, El Chino demuestra su calidad humana y
combativa que lleva al Che a distinguirlo entre los hombres ejemplos y
a designarlo para acciones de envergadura como la toma del poblado de
Samaipata.
(Textos resumidos de artículos publicados en Granma por la
periodista Elsa Blaquier Ascaño los días 30 de septiembre y 7 de
octubre de 1997)