Una de las primeras orquídeas descritas para Cuba, abundante en la
provincia de Pinar del Río, debe parte de la denominación científica a
su parecido con las algas o hierbas marinas.
Encyclia Fucata la nombraron los expertos, puestos de acuerdo desde
su descubrimiento en hacer coincidir la segunda palabra o epíteto
específico con el significado latino de esa vegetación de los mares,
sostienen textos investigativos del Jardín Botánico Soroa, en la zona
nororiental de este territorio.
Pequeñas y en forma de racimo entretejido, capaz de evocar a las
algas, sus flores son de color amarillento con ligeros tintes
parduzcos, mientras el labelo o pétalo central prominente es blanco,
manchado de rojo intenso en la parte central.
Esta orquídea epífita (vive sobre plantas sin parasitarlas) utiliza
por sustrato tanto a ejemplares de campos secos como de bosques
siempre verdes del occidente y la zona oriental de Cuba, además de
reportarse en las Bahamas.
Se localiza entre uno y cuatro metros de altura en los árboles que
sirven de hospederos a la flor, atractiva por este capricho
aparencial, otro de los tantos dentro de este grupo botánico, símbolo
para muchos de la belleza.
En particular la Fucata pertenece al género Encyclia, con unas 26
especies en la región del Caribe, de ellas 17 en la mayor de la
Antillas, donde es alto el grado de endemismo, pues más de la mitad
pueden verse únicamente en la Isla.
Especialistas del Orquideario Soroa, reconocido mundialmente por
sus investigaciones acerca de esta familia floral, hacen coincidir el
interés científico sobre el género por su gran variabilidad en todo el
Neotrópico, junto al valor ornamental de sus ejemplares de talla
pequeña, atribuible más bien a sus colores