Tras un mes de receso, la Asamblea
Constituyente de Bolivia reinicia hoy una maratónica etapa de sesiones
plenarias, antes que expire su vigencia, el 14 de diciembre próximo.
El camino hacia la entrega del proyecto de carta magna y el
referendo popular se ha visto allanado por dos acuerdos suscritos en
un Consejo Político, entidad creada a instancias del gobierno central
y 11 de las 16 bancadas representadas en el foro.
El primero de esos consensos selló la propuesta de una economía
mixta, otra comunitaria y la privada, todas dirigidas a mejorar la
calidad de vida de la población.
En la iniciativa se precisa además que el Estado ejerce la
dirección integral del desarrollo económico y de sus procesos de
planificación.
También puntualiza que los recursos naturales son propiedad del
pueblo boliviano y serán administrados por el gobierno, aunque se
respeta y garantiza la propiedad individual y colectiva sobre la
tierra.
Asimismo se establece la industrialización para superar la
dependencia de la exportación de materias primas y lograr una economía
de base productiva.
Un segundo acuerdo determinó incorporar las autonomías indígenas
dentro de las municipales y consolidar las departamentales.
Ángel Villacorta, vicepresidente de la Asamblea, explicó a Prensa
Latina que todavía están por precisar las atribuciones y competencias
de cada instancia.
El Consejo también enfrentó mediante el diálogo otro de los temas
más polémicos que mantuvo estancado el foro: el conflicto entre las
regiones de Chuquisaca y La Paz, debido a la demanda del primero del
traslado a Sucre de las sedes del gobierno y el parlamento.
Por su parte, el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS)
intensificó una campaña para la conformación de un frente amplio, con
la finalidad de consolidar alianzas con otras fuerzas políticas y
salvar la Asamblea Constituyente.