WHITE
PLAINS, Nueva York.— La velocista Marion Jones, la princesa de los
Juegos Olímpicos del 2000, se declaró culpable de mentirle a las
autoridades estadounidenses cuando testificó que nunca usó
esteroides.
Durante años, Jones se defendió contra viento y marea de las
acusaciones de que utilizó esteroides, pero ahora reconoció que le
mintió a las autoridades federales y anunció su retiro.
En la corte, admitió haber cometido dopaje y dijo que le mintió
al respecto a los investigadores en el 2003. La velocista también se
declaró culpable de mentir sobre su participación en un plan de
falsificación de cheques.
Ante la Corte del Distrito de esta localidad, Jones se puso a
llorar, y dijo estar consciente de que decepcionó a sus amigos,
familiares y aficionados al deporte. "He sido deshonesta y tienen
todo el derecho de molestarse conmigo, he decepcionado a mi país y a
mí misma."
Afirmó que su ex entrenador Trevor Graham le dijo que ella estaba
usando aceite de semilla de lino, cuando en realidad se trataba de
esteroides. "En noviembre del 2003 me di cuenta que él me estaba
dando drogas para mejorar el rendimiento", declaró Jones ante un
juez.
La corredora fue dejada en libertad y tiene que comparecer ante
la corte el 11 de enero para ser sentenciada. Jones ganó tres
medallas de oro y dos de bronce en los Juegos Olímpicos de Sydney
2000. Siete años después, está en bancarrota, su reputación
arruinada e, incluso, podría ir a la cárcel. Además, es casi seguro
que perderá las cinco medallas que ganó. (AP)