Otra película que se cae

ROLANDO PÉREZ BETANCOURT
rolando.pb@granma.cip.cu

La historia de Tania Head era perfecta para ser llevada a las pantallas, incluso en un tema tan sensible como el de las Torres Gemelas. Heroísmo, entrega al prójimo, un anillo de bodas, un novio que muere entre las llamas, días antes del matrimonio; ella misma entre los escasos sobrevivientes de aquellos que se encontraban en los pisos superiores, por encima del lugar donde se estrellara uno de los aviones...

Tania Head, o como se llame, en sus días de guía en la llamada zona cero.

Cierto que no era la única historia, pero la Tania Head tenía "sustancia cinematográfica", melodrama a raudales aportado por la vida misma y no proveniente de un guionista asalariado de Hollywood. Solo un problema mantenía paralizadas las propuestas fílmicas: la imagen de Tania Head.

Había salido tantas veces retratada en los periódicos y hablando en la pequeña pantalla, que de ninguna manera podía aspirarse a que fuera encarnada en el cine por una beldad electrizante, al estilo de Diana Kruger (la Helena de Troya), o acaso una Jennifer López, teñida de rubio.

No, Hollywood busca heroínas, pero a la manera de Jessica Lynch, la bella soldado inspiradora de una película tras el montaje de invenciones armado por el ejército estadounidense, que pretendió convertirla en un ídolo de la guerra en Iraq, a lo que la joven se opuso, además de denunciar la manipulación propagandística de su "caída en combate".

Así pues, la historia de Tania Head esperaría un poco más, hasta que su imagen, demasiado rolliza, "poco cinematográfica" según los cánones fotográficos, fuera borrada de la memoria de los potenciales espectadores. A lo mejor entonces, no ya una Jennifer López, ni una Diana Kruger, pero...

Y en la espera, se han salvado los productores de repetir el resbalón fílmico que tuvieron con la soldado Jessica Lynch ("denuncio ante la opinión pública que mi imagen la utilizó el gobierno norteamericano para justificar la invasión a Iraq").

Se salvaron porque en días recientes se supo que la historia repetida durante años por Tania Head, presidenta (ya destituida) de la Junta de la Red de Supervivientes de las Torres Gemelas, es falsa. Actuando como guía en la llamada "zona cero" de Nueva York, decenas de miles de personas, entre ellos el alcalde de esa ciudad, Michael Bloomberg, y su antecesor, Rudolph Giuliani, le escucharon relatar con dramatismo cómo arrastrándose entre los destrozos de la planta 78 se encontró con un hombre moribundo que le entregó un anillo de bodas, que luego ella le hizo llegar a la viuda. Si logró salir con vida —decía Tania— fue gracias a que un voluntario le apagó las llamas que habían prendido en su ropa antes de bajar las escaleras.

—¿Y de dónde sacó las fuerzas para llegar abajo, señorita Head? —preguntaban estudiantes y turistas a esta guía, capaz de combinar de forma muy natural las sonrisas con las lágrimas.

—Pensaba en mi próxima boda, mientras bajaba herida, no dejé de pensar en el vestido blanco de novia y en la boda con mi novio Dave (también fallecido en las Torres).

Investigaciones de periodistas de The New York Times y pequeñas sospechas acumuladas por sus propios compañeros pusieron las cosas en su sitio: cada capítulo contado por Tania Head —y no confirmado por aquellos que la rodeaban a diario y no quisieron "herir sensibilidades"— era falso: ni novio, ni heridas, ni anillo, ni supuestos mensajes enviados por personas que luego aparecerían entre las víctimas, ni títulos universitarios proclamados por ella, nada de nada. Incluso hasta su nombre era un invento.

Y junto con el truco, otra película que se viene abajo por causa de la manipulación y la mentira. En este caso, vinculadas a un tema —el derribo de las Torres Gemelas— en el que, añadiendo el misterio, lo que sobra es precisamente eso (manipulación y mentiras), y a todos los niveles.

 

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