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Una fogata gigante coronó la romería conque cientos de admiradores del
mítico guerrillero Ernesto Che Guevara conmemoraron hoy aquí su caída
en combate, y ratificaron su vigencia histórica.
Un crisol generacional y de nacionalidades peregrinó ayer hasta
este recóndito villorrio, donde el 9 de octubre de 1967 fue ultimado
el Che, para recordarlo con encendidos discursos, canciones de elevado
contenido social y carteles con la imagen del héroe.
La fascinación por la personalidad del comandante Guevara resultó
el denominador común entre los asistentes, venidos desde Paraguay,
España, Francia, Brasil, Uruguay, Chile, Argentina, Cuba, Italia,
Bolivia e incluso desde Estados Unidos.
Los jóvenes resultaron mayoría en la vigilia, y aunque cada grupo
defendió su propia visión del Che, todos coincidieron en honrarlo como
un símbolo universal de rebeldía y bandera de sus demandas.
Desde hace tres días, el cercano poblado de Vallegrande celebra el
II Encuentro Mundial Che Guevara, organizado por la fundación
homónima, con muestras fotográficas, ferias artísticas y debates sobre
la impronta del legendario luchador.
Entre las actividades de la víspera sobresalió la graduación de un
centenar de alfabetizados con el método cubano Yo, sí puedo, y una
conferencia sobre educación liberadora impartida por el pedagogo
paraguayo Martín Almada, Premio Nobel alternativo de la Paz.
A media tarde comenzó el transporte masivo hacia el municipio de
Pucará, desde donde partió una peregrinación de 16 kilómetros hasta La
Higuera, para esperar aquí la efeméride.
Sin embargo, la velada tuvo poco de fúnebre, pues los seguidores
del Che prefirieron honrarlo con vigor y alegría, acorde a su
histórico legado de esperanza, optimismo y lucha.
La figura más aclamada de la noche resultó el coronel Leonardo
Tamayo, "Urbano", quien hace cuatro décadas sobrevivió a la masacre de
la guerrilla boliviana y ahora regresó a esta tierra para confirmar la
vigencia del ejemplo guevariano.
Urbano destacó la presencia del Che en las labores de cooperación
médica y educacional que realiza Cuba en esta y otras naciones
latinoamericanas, y en los cambios sociales impulsados por el gobierno
del presidente boliviano, Evo Morales.
La escuelita donde fue asesinado el Che y las casas colindantes
exhibían letreros de " íHasta la victoria siempre!", imágenes del
emblemático guerrillero y banderolas con consignas antimperialistas.
Numerosas velas iluminaron el rústico altar de San Ernesto de La
Higuera, como muchos lo veneran aquí, y una nueva escultura del
luchador recibió a los visitantes ante la plazoleta central.
Carteles de apoyo a las Madres de la Plaza de Mayo, contra otros
crímenes aún impunes de la Operación Cóndor, y bufandas con los
colores originarios de Bolivia también proliferaron en la noche.
El redoble de varios tamborileros paraguayos animó la madrugada, y
una improvisada tribuna quedó abierta para quienes quisieron cantar,
declamar o simplemente pronunciarse.