La Universidad Nacional de Córdoba acogió en esta oportunidad un
evento que se propone desde la década pasada reflexionar sobre los
desafíos y realidades del periodismo en la región.
Con particular dedicación un grupo de profesionales abordó
críticamente la manipulación cultural de los llamados grandes medios
que privilegian la banalidad, la cultura light, la publicidad de los
famosos y los productos manufacturados en serie por la industria del
ocio por encima de la diversidad cultural y las expresiones autóctonas
de los pueblos.
El columnista del diario cordobés La Voz del Interior, Mariano
Saravia, desmontó la urdimbre en que se basan los denominados reality
shows, que promueven el individualismo, la falta de solidaridad, el
voyeurismo y la estupidez. Su colega Tomás Méndez, con experiencia en
el periodismo audiovisual de investigación, razonó acerca del espacio
cada vez más reducido, tanto en televisoras públicas como privadas,
para ejercer digna y verticalmente el criterio. Ante tal situación,
Mario Farías abordó la experiencia de las radios comunitarias como
alternativas de comunicación cultural.
Protagonista indiscutible de la Bienal, el intelectual
hispano-francés Ignacio Ramonet, distinguido aquí con el título de
Doctor Honoris Causa de la Universidad, denunció cómo en el sistema
imperante los medios dejaron de cumplir su función social, por lo que
en su opinión se "hace necesaria la actuación de un contrapoder, para
lo cual la sociedad necesita movilizarse y organizarse como
observatorios de medios. La fuerza de los observatorios es moral y es
un contrapeso al exceso de poder de los medios".
El director de Le Monde Diplomatique mostró preocupación por el
manejo de la información desde los centros del poder hegemónico: "Hoy
son tres o cuatro agencias las que imponen la agenda internacional, y
se nota. Tomemos la preocupación que suscita el Presidente de Irán. Es
un tema frecuente, sobre todo cuando Mahmud Ahmadinejad visita
Latinoamérica. Presentarlo como un acecho para la humanidad es otra
creación de las agencias, con una notable ausencia de ecuanimidad"
Ramonet comentó cómo la difusión internacional del libro Cien
horas con Fidel le ha reportado grandes satisfacciones, pues el
valor de los conceptos y la experiencia del entrevistado es cada día
mayor y más necesario a las nuevas generaciones que deben protagonizar
los inevitables e impostergables cambios sociales en el mundo.
Todo esto fue dicho en un escenario de entrañable simbolismo: el
sitio donde comenzó la Reforma Universitaria en 1918, con una amplia
repercusión en los medios académicos del continente, la ciudad rebelde
que protagonizó en 1969 el Cordobazo, uno de los más impresionantes
movimientos de insurgencia social de la segunda mitad del pasado
siglo, y donde decenas de miles de sus habitantes guardan en su
entrañable memoria la visita de Fidel el año pasado.
Esa tradición se reveló durante los días de la Bienal en una
muestra de solidaridad hacia Cuba, que tuvo lugar bajo los auspicios
de la Editorial Espartaco, que dirige Fidel Ángel Castro, en la
Cátedra de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho de la
Universidad. Su titular adjunto, el doctor Marcelo Touriño condujo una
sesión de trabajo que analizó las flagrantes violaciones contenidas en
la Ley Helms Burton, el cariz despiadado e inhumano de la Ley de
Ajuste Cubano, los criminales efectos del bloqueo yanki contra Cuba, y
la contumacia con que la Casa Blanca ignora el reclamo de la comunidad
internacional de poner fin a esa política hostil.