Córdoba, la rebelde

PEDRO DE LA HOZ, Enviado especial
pedro.hg@granma.cip.cu

CÓRDOBA, Argentina.— Cómo es el periodismo cultural cubano, qué principios éticos defiende la prensa en la Isla, de qué manera los periódicos reflejan los intereses ciudadanos, cómo se explica la larga resistencia de un pueblo acosado por la potencia hegemónica mundial, fueron preguntas recurrentes en el itinerario de este enviado por las sesiones de la VI Bienal Iberoamericana de Comunicación, que concluyó el último fin de semana en esta mediterránea ciudad argentina con la participación de más de 1 500 delegados de 15 países.

Ramonet en Córdoba.

La Universidad Nacional de Córdoba acogió en esta oportunidad un evento que se propone desde la década pasada reflexionar sobre los desafíos y realidades del periodismo en la región.

Con particular dedicación un grupo de profesionales abordó críticamente la manipulación cultural de los llamados grandes medios que privilegian la banalidad, la cultura light, la publicidad de los famosos y los productos manufacturados en serie por la industria del ocio por encima de la diversidad cultural y las expresiones autóctonas de los pueblos.

El columnista del diario cordobés La Voz del Interior, Mariano Saravia, desmontó la urdimbre en que se basan los denominados reality shows, que promueven el individualismo, la falta de solidaridad, el voyeurismo y la estupidez. Su colega Tomás Méndez, con experiencia en el periodismo audiovisual de investigación, razonó acerca del espacio cada vez más reducido, tanto en televisoras públicas como privadas, para ejercer digna y verticalmente el criterio. Ante tal situación, Mario Farías abordó la experiencia de las radios comunitarias como alternativas de comunicación cultural.

Protagonista indiscutible de la Bienal, el intelectual hispano-francés Ignacio Ramonet, distinguido aquí con el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad, denunció cómo en el sistema imperante los medios dejaron de cumplir su función social, por lo que en su opinión se "hace necesaria la actuación de un contrapoder, para lo cual la sociedad necesita movilizarse y organizarse como observatorios de medios. La fuerza de los observatorios es moral y es un contrapeso al exceso de poder de los medios".

El director de Le Monde Diplomatique mostró preocupación por el manejo de la información desde los centros del poder hegemónico: "Hoy son tres o cuatro agencias las que imponen la agenda internacional, y se nota. Tomemos la preocupación que suscita el Presidente de Irán. Es un tema frecuente, sobre todo cuando Mahmud Ahmadinejad visita Latinoamérica. Presentarlo como un acecho para la humanidad es otra creación de las agencias, con una notable ausencia de ecuanimidad"

Ramonet comentó cómo la difusión internacional del libro Cien horas con Fidel le ha reportado grandes satisfacciones, pues el valor de los conceptos y la experiencia del entrevistado es cada día mayor y más necesario a las nuevas generaciones que deben protagonizar los inevitables e impostergables cambios sociales en el mundo.

Todo esto fue dicho en un escenario de entrañable simbolismo: el sitio donde comenzó la Reforma Universitaria en 1918, con una amplia repercusión en los medios académicos del continente, la ciudad rebelde que protagonizó en 1969 el Cordobazo, uno de los más impresionantes movimientos de insurgencia social de la segunda mitad del pasado siglo, y donde decenas de miles de sus habitantes guardan en su entrañable memoria la visita de Fidel el año pasado.

Esa tradición se reveló durante los días de la Bienal en una muestra de solidaridad hacia Cuba, que tuvo lugar bajo los auspicios de la Editorial Espartaco, que dirige Fidel Ángel Castro, en la Cátedra de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho de la Universidad. Su titular adjunto, el doctor Marcelo Touriño condujo una sesión de trabajo que analizó las flagrantes violaciones contenidas en la Ley Helms Burton, el cariz despiadado e inhumano de la Ley de Ajuste Cubano, los criminales efectos del bloqueo yanki contra Cuba, y la contumacia con que la Casa Blanca ignora el reclamo de la comunidad internacional de poner fin a esa política hostil.

 

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