La Empresa de Recuperación de Materias Primas de la provincia de
Las Tunas elevó sus ventas en la última década a un ritmo anual de dos
millones de pesos, lo cual beneficia económica y ambientalmente a
Cuba.
Mediante la diversificación de sus producciones y servicios, la
entidad le evita importaciones al país, y le aporta recursos
financieros y una gama de materiales, cuyo reciclaje permite
reutilizarlos en la construcción de viviendas, hospitales, fábricas,
escuelas y otras obras de suma importancia.
Entre los principales renglones que rescata y reconvierte esa
empresa de la Industria Sideromecánica se encuentran chatarra ferrosa,
no ferrosa y electrónica, papel y cartón, fibras textiles, envases de
vidrio y desechos plásticos.
Al calor de la revolución energética emprendida por la Isla, en los
últimos 12 meses los obreros de esa organización productiva
desmantelaron alrededor de medio millón de efectos electrodomésticos
altos consumidores de energía, los cuales habían sido sustituidos por
equipos más eficientes.
Dentro de ese lote de aparatos se hallaban unos 54 mil
refrigeradores, que fueron convertidos en materia prima para producir
palanquillas y barras corrugadas en la Empresa de Aceros Inoxidables
de Las Tunas, productos muy demandados en el mercado cubano e
internacional.
Con el fin de ahorrarle divisas al país y proteger ese escudo del
planeta que es la capa de ozono, a dichos medios de refrigeración, y a
gran número de acondicionadores de aire, se les extrajeron dos
toneladas y media del nocivo gas freón.