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Un consejo militar condenó hoy a cinco meses de prisión, degradación y
pérdida de pago a un francotirador de las tropas norteamericanas que
disparó a iraquíes desarmados y "plantó" evidencias en el cadáver de
un civil.
En un proceso sobre la muerte de dos ciudadanos de este país árabe,
el reo identificado como Jorge G. Sandoval, de Laredo, Texas, fue
exonerado de dos cargos de asesinato.
Según la corte, el francotirador obedecía órdenes cuando mató a dos
iraquíes desarmados y no identificados en ocasiones distintas.
El panel castrense a que se sometió le halló responsable de cargos
menores, por colocar un cable de detonador en uno de los cadáveres,
para aparentar que era el de un insurgente.
Esa corte marcial sesionó por dos días, durante los que miembros de
su escuadrón declararon que Sandoval cumplía órdenes cuando le disparó
a los dos hombres cerca de Iskandariya, al sur de Bagdad, el 27 de
abril y el 11 de mayo pasados.
Los siete miembros del panel deliberaron menos de dos horas para
decidir la condena del soldado.
Por otra parte, las tropas norteamericanas reconocieron que su
aviación atacó una zona residencial en el sur de Bagdad, con lo cual
causó la muerte de mujeres y niños.
El bombardeo, ejecutado por helicópteros la víspera, fue contra un
edificio en el barrio de Al Saha y desde el cual un destacamento
supuestamente disparaba con morteros hacia una zona cercana.
Según su versión, "las fuerzas de la coalición pidieron apoyo aéreo
y enfrentaron (a esos hombres)", sin tener en cuenta que una reacción
desproporcionada recaería sobre la población civil.
Un funcionario de Salud dijo a medios de la prensa que hubo siete
muertos y seis lesionados, pero uno del Ministerio del Interior
aseguró que 10 personas perecieron y siete sufrieron heridas en el
bombardeo contra Al Saha.