En un mundo que hoy atraviesa una crisis económica globalizada, en
el que la voraz apetencia de las empresas transnacionales y de las
potencias con pretensiones imperiales de dominación es cada vez mayor,
y en el que se encuentra incluso en peligro la supervivencia de
nuestra especie, los países del Sur siguen siendo víctimas del flagelo
de la pobreza y la exclusión, señaló el canciller cubano, Felipe Pérez
Roque, al hablar en nombre del Movimiento de Países No Alineados, ante
la reunión del Grupo de los 77 y China, celebrada en Nueva York.
Hoy, de los 854 millones de hambrientos que existen en el mundo,
820 viven en países subdesarrollados, dijo; y recordó que crece la
desigualdad entre países y dentro de los países.
La realización del derecho al de-sarrollo para los 130 naciones del
Grupo de los 77 es cada vez más remota, enfatizó el Canciller cubano.
Mientras en 1990, 1 276 millones de personas padecían pobreza
extrema, hoy se ha incrementado a 2 500 millones de personas. Mil cien
millones de personas no disponen actualmente de acceso a agua limpia y
2 600 millones carecen de acceso a servicios de saneamiento. Al ritmo
actual, ¿cuántos años más tardará en cumplirse este modesto objetivo?,
preguntó el Canciller cubano.
En igual sentido recordó que nos propusimos detener y comenzar a
reducir, para el 2015, la propagación del VIH/SIDA. Sin embargo, hoy
la Organización Mundial de la Salud asegura que el 74% de las
medicinas para combatir el SIDA están controladas por monopolios, el
77% de los africanos no tienen acceso a un tratamiento y el 30% de la
población mundial sigue sin recibir medicamentos de forma regular.
En igual sentido se refirió a que crece la amenaza del acelerado
cambio climático global, cuya causa principal radica en los
insostenibles patrones de consumo de las naciones industrializadas.
Los países desarrollados consumen el 61% del petróleo y emiten el 63%
de CO2, manifestó.
Por último el canciller Felipe Pérez Roque dijo que ante los
desafíos que caracterizan el mundo injusto y unipolar en que vivimos,
los 130 países miembros del G-77 y China debemos y podemos
convertirnos en una fuerza decisiva en las relaciones internacionales.
Hay que fortalecer la cooperación Sur-Sur, y trabajar por afianzar
la unidad y coordinación del Grupo para preservar los legítimos
intereses de nuestros pueblos, insistió.