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— Las revelaciones del diario español El País sobre el complot Bush-Aznar
para lanzar una guerra contra Iraq sin ninguna justificación, sacaron
de paso a la Casa Blanca, cuyos voceros no han podido aún hoy
contrarrestar su efecto.
El impacto de la publicación del acta de la conversación secreta
entre los gobernantes de Estados Unidos y España el 22 de febrero de
2003 en Crawford, Texas, la cual derivó en la reunión de las Azores
para concretar la invasión, llegó al Gobierno estadounidense, asegura
el rotativo.
Según El País, algunas fuentes habían revelado la posición de
Washington de rehusar hacer comentarios sobre el acta, pero ya hay la
impresión de que el tema suscita comentarios en el círculo que rodea
al presidente George W. Bush.
El diario toma como referencia una conferencia de prensa ayer de la
portavoz, Dana Perino, acosada por varios periodistas que le
preguntaron por la publicada acta de la reunión secreta.
La citada funcionaria, al parecer sin una preparación previa
adecuada que infundiera credibilidad, se dedicó a lanzar balones fuera
de la cancha tras cada pregunta, precisa El País. Sus respuestas
fueron gaseosas en todo momento.
"Lo que nos interesa ahora es asegurarnos de que Iraq puede tener
un Gobierno que se sostenga y se defienda, y asegurarnos de que sea un
aliado en la guerra contra el terror en esa región", fue una constante
en las respuesta de Perino.
"Yo no estaba en el encuentro privado que mantuvo el presidente
Bush con el presidente Aznar", fue otro de los recursos usados por la
portavoz para intentar salirse del tema, pero finalmente los
periodistas la obligaron a claudicar.
Uno preguntó si ese tipo de artículos (de El País) puede perjudicar
la imagen del presidente Bush. Perino confesó: "Hay gente que piensa
que nunca deberíamos haber ido a Iraq a echar a Saddam Hussein. Y no
hay nada que podamos hacer para hacerles cambiar de parecer".
Perino, por supuesto, no se refirió en ningún momento a la
fabricación artificial del tema de las inexistentes armas de
destrucción masiva, al informe de los investigadores de la ONU,
comentaron periodistas españoles.