Significativo
para el patrimonio cultural cubano, el libro "Jorrín" destaca entre
los estudios acerca del renombrado violinista y creador del ritmo
Cha Cha Chá, hechos en el municipio pinareño Candelaria, su pueblo
natal.
El texto, publicado por Ediciones Loynaz en Pinar, es de la
autoría del historiador local Jorge Luis Zamora Martín, y tras un
intenso período de ventas en librerías del territorio, puede
consultarse ahora en el Museo y la biblioteca de la demarcación,
apenas a unos 45 minutos de viaje hacia el oeste de La Habana.
Abunda en detalles de la vida personal y profesional de Jesús
Enrique Jorrín, obtenidos mediante análisis de documentos y
entrevistas a familiares y amigos, en tanto aporta una información
novedosa, de primera mano, apoyada por imágenes.
El volumen consta de 56 páginas distribuidas por capítulos que
hacen énfasis en la infancia, juventud y formación como artista del
también director de orquesta, con apartes relativos a su profusa
labor en México durante la década de los años 50 y a letras de
populares canciones, entre ellas la Engañadora y El Túnel.
La crítica especializada considera los aportes de la obra a la
investigación en el orden musical, de tanto potencial en la nación,
y resalta el poder de estimular a quienes se interesan en la
recuperación del patrimonio pinareño.
Entre los más diversos méritos, Enrique Jorrín tiene el de haber
creado un ritmo derivado de una armonía propia, bajo la cual el
bailador provocaba un contagioso sonido al desplazar los pies por
los salones, cuya onomatopeya era cha cha chá, nombre dado
finalmente por el público a ese bailable, aun solicitado en escenas
del mundo.
Este hombre de sonrisa amplia, nació en Candelaria el 25 de
diciembre de 1926 y falleció en la Habana el 12 del propio mes, pero
del año 1987. A su estela en la cultura del país se dedican textos
literarios y una jornada de homenaje cada año en su tierra.