Diario de una gira artística por la Sierra Maestra

ANTONIO PANEQUE
paneque.b@granma.cip.cu

Especie de planeta de montañas, la Sierra Maestra se torna inconmensurable ante el visitante. Pero el artista que recorre sus estribaciones compensa eso con la magnitud de la creación; mucho más si, como ocurre hoy día, las numerosas vías permiten llevar las presentaciones entre comunidades serranas y cualquier noticia se sabe rápido. Una sola actuación "rebota" en la cordillera como un eco gigante.

Ballet Folclórico Cucalambé. En primer plano, Inalvis Perdomo y Mario Jáugueri.

El recorrido este mes por puntos rurales y urbanos aledaños a esta zona orográfica, a cargo de un grupo de artistas de varias provincias integrados en una gira nacional, podría ser sintetizado a través de esta suerte de diario que, soslayando excesivas precisiones y cronologías, podría quedar así:

Un día: Hasta Bartolomé Masó, a unos 40 kilómetros de Bayamo, en la vertiente Norte de la Sierra Maestra, llegan los intérpretes que marchan de oriente a occidente dirigidos por el promotor Gaspar González-Lanuza¼ Pese al intenso calor, el teatro en el Caney de las Mercedes está completamente lleno¼ Expectantes, se agolpan en lunetas y pasillos los alumnos de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, primera gran obra educacional fundada por la Revolución y de cuyas aulas han egresado medio millón de estudiantes¼ Aparecen los bailarines santiagueros con su pas de deux en Paisant y luego llenan el espacio otros ritmos, danzas populares, óperas y zarzuelas¼ Al terminar la función, una estudiante le dice a otra: "Voy a ver cómo ustedes me van a bailar ahora El papalote"¼ En estas montañas, medio siglo atrás, Fidel fundó el Primer Frente Oriental José Martí.

Otro día: Un transporte traerá hasta Niquero a los pescadores de Cabo Cruz, punto más próximo a ciclones que a tranquilidades de mar y de escenario. El cine-teatro Sierra Maestra se llena poco a poco —pese a la pobre divulgación—, mucho antes de que la altiva Myrlin Urbay haga su Bailarina española; y algo después de que el coreógrafo y director del Ballet Folclórico Cucalambé, Eduardo Muñoz, presente su contradanza...

El día antes: Al cantar en este renovado teatro de Manzanillo fragmentos de la zarzuela Cecilia Valdés, de Gonzalo Roig, y de la ópera Tosca, de Puccini, la soprano Liudmila Pérez y el tenor José Enrique Iglesias, conocerán que aquí actuó en otros tiempos la llamada Emperatriz de la Opereta, Esperanza Iris. Y, cuando la propia Liudmila interprete María la O, de Ernesto Lecuona, sabrá que este gran músico también se presentó mucho antes que ellos en este mismo escenario¼ Los artistas acaban de visitar, cada uno por primera vez en su vida, el Museo-Parque Nacional La Demajagua, y regresan sobrecogidos. Por no perderse el encuentro con Céspedes, el actor Omar Durán declinaría otra tentadora invitación. "Claro que no me arrepiento", dijo, tal vez sin saber que esa misma noche estaría de nuevo cerca del Padre de la Patria en el propio teatro Manzanillo. Allí, casi siglo y medio atrás, Carlos Manuel de Céspedes tendría un palco y, en la primera obra representada sobre sus tablas, El arte de hacer fortuna, actuaría el héroe en un rol artístico bastante distante de su papel tremendo en la historia de Cuba: el de jefe de escena. Era un 14 de septiembre de 1856¼

 

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