El recorrido este mes por puntos rurales y urbanos aledaños a
esta zona orográfica, a cargo de un grupo de artistas de varias
provincias integrados en una gira nacional, podría ser sintetizado a
través de esta suerte de diario que, soslayando excesivas
precisiones y cronologías, podría quedar así:
Un día: Hasta Bartolomé Masó, a unos 40 kilómetros de Bayamo,
en la vertiente Norte de la Sierra Maestra, llegan los intérpretes
que marchan de oriente a occidente dirigidos por el promotor Gaspar
González-Lanuza¼ Pese al intenso calor,
el teatro en el Caney de las Mercedes está completamente lleno¼
Expectantes, se agolpan en lunetas y pasillos los alumnos de la
Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, primera gran obra educacional
fundada por la Revolución y de cuyas aulas han egresado medio millón
de estudiantes¼ Aparecen los bailarines
santiagueros con su pas de deux en Paisant y luego
llenan el espacio otros ritmos, danzas populares, óperas y zarzuelas¼
Al terminar la función, una estudiante le dice a otra: "Voy a ver
cómo ustedes me van a bailar ahora El papalote"¼
En estas montañas, medio siglo atrás, Fidel fundó el Primer Frente
Oriental José Martí.
Otro día: Un transporte traerá hasta Niquero a los pescadores
de Cabo Cruz, punto más próximo a ciclones que a tranquilidades de
mar y de escenario. El cine-teatro Sierra Maestra se llena poco a
poco —pese a la pobre divulgación—, mucho antes de que la altiva
Myrlin Urbay haga su Bailarina española; y algo después de
que el coreógrafo y director del Ballet Folclórico Cucalambé,
Eduardo Muñoz, presente su contradanza...
El día antes: Al cantar en este renovado teatro de Manzanillo
fragmentos de la zarzuela Cecilia Valdés, de Gonzalo Roig, y
de la ópera Tosca, de Puccini, la soprano Liudmila Pérez y el
tenor José Enrique Iglesias, conocerán que aquí actuó en otros
tiempos la llamada Emperatriz de la Opereta, Esperanza Iris. Y,
cuando la propia Liudmila interprete María la O, de Ernesto
Lecuona, sabrá que este gran músico también se presentó mucho antes
que ellos en este mismo escenario¼ Los
artistas acaban de visitar, cada uno por primera vez en su vida, el
Museo-Parque Nacional La Demajagua, y regresan sobrecogidos. Por no
perderse el encuentro con Céspedes, el actor Omar Durán declinaría
otra tentadora invitación. "Claro que no me arrepiento", dijo, tal
vez sin saber que esa misma noche estaría de nuevo cerca del Padre
de la Patria en el propio teatro Manzanillo. Allí, casi siglo y
medio atrás, Carlos Manuel de Céspedes tendría un palco y, en la
primera obra representada sobre sus tablas, El arte de hacer
fortuna, actuaría el héroe en un rol artístico bastante distante
de su papel tremendo en la historia de Cuba: el de jefe de escena.
Era un 14 de septiembre de 1856¼