— El presidente de Estados Unidos,
George W. Bush, y el Congreso marchan hoy hacia un nuevo conflicto por
un plan demócrata para ampliar un programa de seguro médico para niños
con menos recursos.
Aunque Bush advirtió dos veces que vetará la propuesta si avanza en
el Capitolio, controlado por la oposición, los liberales anunciaron
que presentarán batalla.
La líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, aseguró que
el proyecto goza de un amplio apoyo entre los republicanos, así como
de funcionarios gubernamentales estatales y locales.
Pelosi anunció que si el mandatario veta la iniciativa, los
demócratas la volverán a presentar y tratarán de alcanzar los dos
tercios necesarios en el Congreso, lo cual imposibilitaría al
gobernante rechazarla otra vez.
Según la legisladora, el 82 por ciento de los republicanos apoya la
ampliación del Programa de Seguro de Salud para Niños (CHIP, por sus
siglas en inglés).
El CHIP vence el próximo 30 de septiembre, pero la oposición
anunció un acuerdo para agregar 30 mil millones de dólares, en lugar
de los cinco mil millones propuestos por Bush, con el fin de mantener
el plan en vigencia por otros cinco años.
Al justificar su postura, el gobernante afirmó que esa iniciativa
aumentará de forma irresponsable los gastos del gobierno, pero los
demócratas rechazan ese planteamiento porque los fondos provendrían de
un impuesto a los cigarrillos, que pasaría de 39 centavos a un dólar
por paquete.
Con el nuevo plan los subsidios de salud beneficiarán a 10,6
millones de personas, cuatro más que la cifra actual.
"Si Bush veta lo que el Congreso apruebe, llegaríamos a una gran
crisis de salud con consecuencias gravísimas", dijo Kinda Serafi,
responsable de políticas legislativas de la organización Children
Defense Fund.
También entre los conservadores causó malestar la amenaza del
presidente, y varios como los senadores Charles Grassley y Gordon
Smith anunciaron su respaldo a la iniciativa.