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Engavetadas hace dos décadas leyes guatemaltecas de impacto social

GUATEMALA, 21 de septiembre (PL). — Cuando asuman sus cargos, los próximos legisladores de Guatemala encontrarán iniciativas de ley de fuerte impacto social que llevan hasta hoy 20 años engavetadas por falta de consenso para sacarlas adelante.

Uno de los casos más significativos es la normativa para regular el proceso de adopciones, particularmente las internacionales, cuya primera versión se comenzó a discutir en el Congreso de la República en 1987.

La iniciativa ha sufrido desde entonces numerosas modificaciones, al grado de que son cuatro los proyectos conocidos por los diputados, sin que ninguno de ellos se convirtiera en realidad.

La última versión, adecuada al Convenio de La Haya y que entra en vigor el 1 de enero de 2008, todavía está pendiente de varios trámites en el recinto parlamentario y no es segura su aprobación en fecha oportuna.

Según Jorge Méndez Herbruger, quien fue presidente de la Junta Directiva del Congreso y ahora logró su reelección como parte de la bancada de la Gran Alianza Nacional, hay intereses poderosos que impiden la promulgación de una Ley de Adopciones modernizada.

De igual manera, cuando comience la próxima legislatura, en enero de 2008, se cumplirán 12 años desde que se presentó el proyecto para regular la venta y tenencia de armas y municiones.

La falta de una legislación al respecto ha provocado que en Guatemala circulen alrededor de tres millones de estos artefactos, muchos de los cuales son utilizados en los cinco mil homicidios registrados cada año.

Sin embargo, los diputados no han logrado ponerse de acuerdo y la ley permanece suspendida y pendiente de aprobación desde que en 2005 se produjo el tercer debate.

A la lista se agregan las normativas para los aparatos privados de seguridad, la trata y explotación sexual y laboral de menores, la tipificación como un delito especial del asesinato de mujeres y otras más que son de urgencia social.

Según los especialistas, la inoperancia de la actividad legislativa es una de las razones por las cuales la ciudadanía rechazó la reelección de medio centenar de diputados y renovó en sus dos terceras partes el Congreso durante los recientes comicios.

 

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