La elaboración de humus de lombriz, abono natural considerado el
mayor beneficiador de los suelos, gana seguidores en el campesinado de
la provincia de Pinar del Río en busca de producciones cada vez más
ecológicas.
Conocedores de sus propiedades, los cosecheros priorizan su
aplicación en el principal cultivo de esta provincia, debido a su
influencia en la elevación de los rendimientos tabacaleros.
Empleado particularmente en la variedad de tapado, es probada su
contribución al incremento del índice de capas exportables, hojas
indispensables para la fabricación de los habanos, con reconocido
prestigio en el mundo entero.
El humus es utilizado con éxito además en la agricultura urbana de
Vueltabajo y el sistema del MINAGRI en la totalidad de los municipios
pinareños se encarga además de la elaboración, con la consiguiente
repercusión en el equilibrio biológico de los suelos.
En el país deben concluirse más de mil instalaciones en áreas
campesinas para la fabricación de ese producto natural, cada una de
ellas con capacidad para 30 toneladas anualmente, lo que influirá en
el aumento de la producción agropecuaria en ese sector.
La rápida asimilación del humus por los cultivos y la óptima
actividad fitohormonal contribuyen a mejorar el estado vegetativo de
las plantas y a la obtención de elevados indicadores productivos y de
calidad.
Especialistas del CITMA en Pinar del Río aseguran que la utilidad
de la lombriz de tierra quedó demostrada hace cientos de años, cuando
los egipcios decidieron castigar severamente a quienes exportaban ese
singular animalito fuera del Valle del Nilo.
La medida fue adoptada al conocer que la enorme fertilidad del área
radicaba en la gran cantidad de lombrices que consumían los desechos
sólidos.
A pesar de que existen aproximadamente ocho mil 500 especies de
lombrices de tierra difundidas en todo el planeta, no todas pueden
utilizarse para transformar los residuos y específicamente las
comedoras de materia orgánica viven y se desarrollan en sitios de alta
concentración de excretas de animales y restos vegetales.
En Pinar del Río se introdujo la fabricación de humus a finales de
la década del 80 y alcanzó su máximo desarrollo en 1992, fecha a
partir de la cual comenzó a contraerse su producción como consecuencia
de la difícil situación económica por la que ha atravesado el país.
Sin embargo, hace algunos años se reinició su elaboración y los
propósitos para la actual etapa constituyen verdaderos signos de
recuperación.