Los primeros síntomas de esa medida, que obstaculiza aún más la
adquisición de medicamentos y dispositivos para tratamientos de
enfermedades cardíacas ––que en ocasiones solo son fabricados por
empresas o filiales norteamericanas––, es la reciente prohibición de
que las compañías AGA y Numed vendan al Cardiocentro dispositivos y
catéteres que son utilizados por los especialistas para la realización
de la técnica conocida como Cateterismo Intervencionista.
Ese avanzado proceder mínimamente invasivo se practica con muy
buenos resultados en el Cardiocentro, para el cierre de defectos de
comunicación entre cavidades del corazón, la dilatación de válvulas
cardíacas estrechas, entre otros, que evitan tener que llevar al
paciente al salón de operaciones para practicarle una intervención
quirúrgica a "corazón abierto".
Desde el pasado año, según fuentes consultadas del Ministerio de
Salud Pública, el Departamento de Comercio de Estados Unidos comenzó a
alistar los más importantes hospitales del sistema nacional de salud
cubano como Hospitales Denegados, en un nuevo y criminal intento por
estrangular el desarrollo de la atención médica en nuestro país.
Este no es un problema político, valoró el cirujano cardiovascular
Doctor en Ciencias Médicas Eugenio Selman-Housein Sosa, director del
Cardiocentro William Soler, sino ético, humano y moral, que en su
opinión denigra al gobierno norteamericano.
El especialista indicó que desde finales del pasado año se vienen
produciendo, dentro de los mecanismos de licencia establecidos por el
Departamento del Tesoro de ese país, cambios en la implementación e
interpretación de las leyes, para impedir la adquisición de
instrumental, equipos y medicamentos por la institución que dirige.
El Cardiocentro William Soler, a través de una Red Cardiopediátrica
Nacional, bajo la Dirección del Programa Materno-Infantil del
Ministerio de Salud Pública, ha organizado en estas más de dos décadas
de existencia, la atención a los niños aquejados de enfermedades del
corazón, lo que ha permitido la disminución en un 75% de la tasa de
mortalidad por cardiopatías en edades pediátricas. Ello se traduce en
la incorporación a la vida útil de cientos de niños, muchos de los
cuales son adultos en la actualidad.
Desde 1986 hasta la fecha, en el Cardiocentro William Soler, Centro
de Referencia Nacional, se han realizado más de 6 500 operaciones del
corazón, incluyendo a recién nacidos, un 60% de las cuales se han
practicado a "corazón abierto".
Esa prestigiosa institución pediátrica, que brinda seguridad y
felicidad a las familias cubanas, muestra logros reconocidos
mundialmente en el tratamiento de las anomalías congénitas
cardiovasculares y, también, en la introducción de nuevas técnicas
diagnósticas, terapéuticas y de rehabilitación. De ello es fruto la
amplia gama de trabajos científicos, docentes y de investigación que
han presentado sus especialistas en congresos y eventos nacionales e
internacionales.
No es de extrañar por eso la sistemática negativa a la concesión de
visas para que sus profesionales puedan asistir a encuentros
científicos en suelo norteamericano, alegando el socorrido pretexto de
que "la entrada podría ir en detrimento de los intereses de Estados
Unidos".
Tal es el caso de dos destacadas científicas del Cardiocentro
William Soler, las profesoras Herminia Palenzuela López, especialista
en Cardiopediatría y vicedirectora médica de la institución, y Dunia
Benítez Ramos, quien se desempeña como intensivista cardiovascular,
encargada de la atención de niños en estado de gravedad.
Ambas especialistas coincidieron en afirmar que cualquier persona
de buena voluntad puede calificar esas prohibiciones como "inmorales"
y "antiéticas", porque la participación en encuentros científicos
internacionales ––en los que se reúnen en general lo que más brilla y
vale en los temas médicos que se debaten–– enriquece los conocimientos
en diversos campos del saber y contribuye a una mejor atención de los
pacientes.
Estos intercambios son esenciales para todos los especialistas, y
fundamentalmente para los dedicados a la cardiología y cirugía
cardiovascular pediátrica, que requieren una sistemática actualización
y entrenamiento, acotó la doctora Palenzuela.
A todas luces, en tema de tan alta sensibilidad como el abordado,
lo que eufemísticamente quieren llamar ahora Hospitales Denegados,
constituye la reafirmación de las nuevas y criminales acciones que se
siguen tejiendo bajo el oscuro manto del bloqueo que mantiene Estados
Unidos contra nuestro país desde hace casi medio siglo.