El presidente del Congreso
ecuatoriano, Jorge Cevallos, respaldó hoy la posibilidad de que esa
institución funcione hasta la aprobación en el 2008 de una nueva
Constitución.
Con la vigencia de la nueva Carta Magna, expedida por la Asamblea
Constituyente y aprobada en un referendo, se anticiparían los comicios
parlamentarios y los próximos diputados asumirían sus funciones en
enero de 2009, resaltó Cevallos.
Esta sería una salida a la actual situación, subrayó el líder
parlamentario ante los reclamos de movimientos y partidos políticos y
de gobierno de disolver esa institución, una vez instalada la
Constituyente el 31 de octubre próximo.
Cevallos destacó en rueda de prensa con corresponsales extranjeros
su disposición a dialogar y hasta a acordar que en el período de seis
meses que funcionaría la Constituyente, el Parlamento no analizaría
reformas constitucionales.
"Esta sería una salida democrática e institucional, frente a la
reestructuración política que proponga la Asamblea Constituyente, así
como al nuevo marco jurídico que determine para las entidades y
organismos del Estado", aseveró.
El líder parlamentario puntualizó que ante los reclamos de disolver
el Congreso ha realizado contactos a nivel nacional e internacional,
entre ellos con la Organización de Estados Americanos para evitar ese
propósito.
Finalmente, se mostró contrario al pedido de la Corte Suprema de
Justicia (CSJ) de iniciar un juicio penal contra el Jefe de Estado y
también que éste ponga su cargo a disposición de la Constituyente.