Por
increíble que parezca, una profesora de secundaria demandó este martes
al distrito escolar de Medford, en el suroeste estadounidense de
Oregón, por su derecho a llevar un arma a la sala de clases para
protección personal, enfrentándose así a la decisión que prohíbe a los
maestros entrar a las escuelas con armamento.
Un despacho de Reuters dice que la docente argumentó que la
jurisdicción no puede ofrecerle una protección adecuada, algo que es
preocupante en una sociedad donde la violencia a escala social es cada
vez mayor, en especial la generada en las instituciones educacionales.
Por ejemplo, nadie se atreve a dar la cifra exacta de armas que
existen en los hogares norteamericanos, pero, en 1999, la influyente
Asociación Nacional del Rifle estimó que podía superar los 215
millones y que una de cada dos familias poseía, al menos, una.
Las masacres cometidas en el Instituto Columbine de Littleton
(Colorado), en 1999, que se saldó con 13 muertos y 24 heridos, y en el
Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia, Virginia Tech,
el pasado 16 de abril, que arrojó 33 víctimas fatales y 29 lesionados,
abrieron el debate sobre el control de la venta y posesión de armas de
fuego en Estados Unidos.
Ahora algunos defensores de portarlas sostienen que profesores y
quizás hasta estudiantes deberían estar armados para evitar sucesos
trágicos en el futuro. Violencia contra violencia es el plan.