Un soldado pereció durante operaciones de combate en una zona
situada al oeste de la capital iraquí, otro perdió la vida en la
provincia de Salahadin y un tercero cayó en un tiroteo en el sur de
Bagdad.
Al mismo tiempo, la embajada de Estados Unidos en Bagdad ordenó a
sus diplomáticos que por el momento no abandonen la superfortificada
Zona Verde, tras el asesinato de diez civiles iraquíes por mercenarios
de la agencia norteamericana de seguridad Blackwater.
El Consejo Supremo de Jueces de Iraq aseguró que la Justicia iraquí
es competente para enjuiciar a agentes de seguridad extranjeros que
hayan matado a personas en ese país, y 90 diputados exigieron que se
retire la inmunidad de los implicados en la matanza.
Mientras tanto, la situación sanitaria del país se complica, al
conocerse del aumento de una epidemia de cólera en las provincias del
norte, que amenaza también al centro del territorio. Más de 16 000
personas padecen diarreas agudas.