Están matriculadas en Florida y son el botín en una guerra, para
algunos todavía insuficiente, contra el tráfico de inmigrantes
ilegales cubanos, un negocio que está enturbiando las aguas turquesa
de la península mexicana de Yucatán.
Equipadas con varios motores fuera de borda de 275 caballos de
potencia, son capaces de recoger hasta 40 inmigrantes ilegales cubanos
y desembarcarlos en el balneario mexicano de Isla Mujeres, desde donde
prosiguen viaje a Estados Unidos.
Funcionarios estadounidenses citados por Reuters calculan que el
89% de los cubanos ingresan hoy por la frontera terrestre de México,
en lugar de la peligrosa ruta a Miami, atravesando los 145 kilómetros
del Estrecho de Florida.
Los entre 8 000 y 10 000 dólares del pasaje convierten este atajo
al "sueño americano" en algo reservado solo para el segmento más
exclusivo. El negocio ilegal, dicen en México, es manejado por
cubanoamericanos y florece bajo las narices de las autoridades.
"Los cubanos de Miami llegan con dinero y compran embarcaciones,
combustible, rentan casas, se pasean por el pueblo con teléfonos
satelitales y ninguna autoridad hace nada", lamenta el empresario
mexicano Álvaro Burgos, dueño de una cooperativa de pesca en Isla
Mujeres, un islote de apenas siete kilómetros de largo frente a
Cancún.
"Aquí se han utilizado hasta refugios anticiclónicos como casas de
seguridad para llevar y traer cubanos, algo que todos hemos visto. Las
autoridades no intervienen", dijo. La Procuraduría General de la
República de México no estuvo disponible para comentar la situación,
acotó la agencia británica de noticias.
El tráfico de inmigrantes ilegales cubanos está dejando un rastro
de sangre en Cancún, escenario de violentos ajustes de cuentas entre
bandas rivales.
El cuerpo de un cubanoamericano supuestamente involucrado en el
contrabando apareció a comienzos de mes acribillado a balazos. Días
después, la policía encontró los cadáveres de su novia y de otros dos
mexicanos en el fondo de un pozo cerca de Cancún.
"El paso de inmigrantes cubanos por la Península de Yucatán se ha
convertido ya en una situación de seguridad nacional", dijo
recientemente a periodistas Bello Rodríguez, procurador de Justicia
del estado de Quintana Roo, donde está Isla Mujeres.
Los traficantes han sentado su base de operaciones en el circuito
turístico de Isla Mujeres, Cancún, Playa del Carmen y Mérida. Según
fuentes locales, mueven alrededor de 100 personas por semana y pueden
facturar hasta un millón de dólares al mes, un lucrativo negocio que
se sustenta en la llamada Ley de Ajuste Cubano, instrumento inhumano
que Washington utiliza para intentar desestabilizar la situación en la
Isla.
El Instituto Nacional de Migración refiere que la cifra de
indocumentados cubanos detenidos en México se multiplicó desde los 254
del 2002 hasta 2 205 el año pasado. En el primer semestre del 2007 han
sido interceptados 876 ilegales cubanos y 217 fueron repatriados a la
Isla. La mayoría queda libre después de 90 días de detención, según
fuentes mexicanas.
El problema podría ser incluso más grave de lo que muestran las
estadísticas, dijo un diplomático en La Habana, que sospecha que los
traficantes están asociándose al crimen organizado de Yucatán para
explotar redes de narcotráfico y prostitución.
Una vez en Isla Mujeres, los ilegales cubanos cruzan en ferry a
Cancún, a menudo disfrazados de turistas. Luego remontan México hasta
la frontera con Estados Unidos.
A diferencia de los otros inmigrantes latinoamericanos, una vez en
la frontera estadounidense se presentan a las autoridades y asunto
terminado, como ocurrió con el terrorista Luis Posada Carriles, quien
pasó por Isla Mujeres en su ingreso ilegal a Estados Unidos,
utilizando la red ilegal creada desde Miami.