Por
estos días he recordado a Chago por dos razones: la primera porque es
el año de su aniversario 70 de vida, y luego porque en el periódico
Granma, cuando se escriba su historia, no podremos olvidarlo como
el gran animador del trabajo voluntario, impulsor de un entusiasta
equipo que el llamó Los Duros, que se movilizaba masivamente
convocados en homenaje al Che. Yeyo Arteaga, entonces secretario del
Comité del Partido en el diario, y Gabino Hernández, líder sindical,
tuvieron en el "irreverente" artista Chago, al más decidido activista.
Él era ya un imprescindible en el humor gráfico, la caricatura y la
pintura erótica en nuestro país. Chago, autor del emblemático
personaje Julito 26, creado en El Cubano Libre, en mayo de 1958, en la
Sierra Maestra, tuvo el honor de que Camilo Cienfuegos le hiciera a él
una caricatura. Su nombre era Santiago Armada Súarez y había nacido en
Palma Soriano. Muy joven subió a la Sierra y se incorporó a la Columna
1 José Martí y una vez creada Radio Rebelde compuso muchas canciones
para la emisora que transmitía desde el bastión montañoso, además de
ser combatiente.
El personaje Julito 26 vivió hasta después del triunfo de la
Revolución. Chago creó, además, Salomón, un personaje conceptual, un
tanto abstracto que consideraba dentro de la línea de "humor
inteligente". Su obra no fue comprendida; pero Chago se mantuvo como
un firme defensor de su proyecto y de la pintura y dibujos eróticos,
tampoco bien vistas en los sesenta. Sin duda, como en algún momento se
dijera, Chago puede ser considerado, sin la menor vacilación, un
artista de la vanguardia plástica de aquellos años, al igual que
Servando Cabrera Moreno, Raúl Martínez, Antonia Eiritz y Umberto Peña.
Lo que hoy parece atrevido o novísimo, ya él lo había realizado, en
calidad y variedad impresionantes. Sus obras fueron adquiridas en gran
medida por el Museo Nacional, y no pocas exhibidas en galerías
importantes en el extranjero, una de las últimas en The Drawing Papers,
de Nueva York, en una muestra titulada From Sierra Maestra to
Havana. En 1975 fue montada una extraordinaria muestra de la obra
de Chago en Granma. Y caricaturas, personajes, dibujos y
pintura, e instalaciones se mostraron en Palma Soriano (1978); Galería
L, en el propio año; Humor Chago y Tonel (1982) en la Galería El
Cerro, en la Juan David (1986), en la Servando Cabrera (1986) y la
última antes de su repentina muerte en Espacio Aglutinador (enero de
1995), auspiciado por jóvenes artistas.
Sin embargo, no siempre, en vida, se le reconoció culturalmente.
Para nadie es un secreto que su obra La llave del golfo, la más
atrevida alusión a la fuerza viril del proceso revolucionario, pintada
por Chago en el mural gigante del Salón de Mayo en La Habana, se
consideró un escándalo; pero la vida le dio la razón, en el sentido de
que eso era y es Cuba frente al imperio, tal cual la concibió como
artista de vanguardia Chago Armada.
En 1987, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias lo
premió con la Replica del Machete de Máximo Gómez. Antes había
recibido las medallas de Combatiente de la Clandestinidad, y del XXX
Aniversario de la Columna 1 José Martí, otorgadas por el Consejo de
Estado. Nunca dejó de trabajar, como diseñador en Revolución y
luego en Granma. Una noche, atacado por el asma salió de la
redacción a su casa. Su vida se apagó sorpresivamente.
Hoy puede verse una pintura suya, de las últimas que realizó,
montada en la muestra por el aniversario 40 de la editorial Letras
Cubanas.