El ingenio por rescatar un ingenio

Armando Sáez Chávez

CUMANAYAGUA, Cienfuegos.— Desde que se montó la despulpadora de café de tecnología colombiana hace quince años en Cuatro Vientos, el silo secador se convirtió en algo así como el cuarto oscuro, enigmático e improductivo.

Al cabo del tiempo, a la planta perteneciente a la Jefatura Territorial Escambray del Ejército Juvenil del trabajo (EJT), llegó de Santiago de Cuba un equipo de especialistas encabezado por el ingeniero Rafael Queralta Pérez. Como otras veces, no faltaron los escépticos que creyeron baldío el intento. Pero esta vez se equivocaron.

Si en algún lugar era necesario disponer de un secadero artificial con estas características era en esta zona del macizo montañoso de Guamuhaya, por el elevado nivel de humedad con que llega el cerezo, explicó a Granma el ingeniero santiaguero.

"Por ser un sistema estático los daños a los granos son mínimos. Además, aquí se pueden procesar desde pequeñas cantidades hasta la capacidad total del silo, con una regulación del gasto energético."

"Este tipo de secadero artificial tiene la peculiaridad de reducir el periodo de secado a no más de 72 horas, tiempo suficiente para que el grano esté listo para el almacenamiento. Esta característica, junto al resto de las ventajas mencionadas, hace que se reduzcan los costos de producción, lo cual repercute en la economía."

 

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