Niños salvando su propio entorno

Texto y foto: Pastor Batista Valdés

Cuando la noticia llegó a la escuela secundaria básica urbana Jesús Suárez Gayol, de Las Tunas, a la profesora Consuelo Leyva Infante se le llenó el pecho de niños que saltaban de pura alegría.

Es impresionante el interés que despierta el tema del medio ambiente en nuestros niños y adolescentes cuando se les orienta y motiva adecuadamente, afirma Consuelo.

El estudio que durante años había encabezado ella junto a Manuela León Ramírez, de la Facultad de Ciencias Médicas Doctor Zoilo Marinello, acababa de proporcionarle a Cuba el primer premio en la enseñanza secundaria, durante un taller iberoamericano acerca de experiencias de promoción de la Salud en el ámbito escolar, cuyas sesiones finales tendrían lugar en Managua, Nicaragua, con la asistencia de 17 países.

No era el fruto de un día —explica— y ni siquiera de un año. Desde 1999 comenzamos a trabajar con estudiantes de la enseñanza primaria (hoy cursan el preuniversitario), para demostrar que gracias a la esencia de nuestro sistema educacional, y a sus profundos cambios, es cada vez más posible la participación comunitaria de los niños en la protección del medio ambiente y de la vida en general, desde el ámbito escolar.

Así, el derrame de combustible que había en un servicentro cercano a la escuela formó parte rápidamente de los apuntes. También el escurrimiento de grasas y lubricantes desde un fregadero de autos hacia la pequeña cañada contigua, el vertimiento de residuales y desechos por parte de los vecinos en las márgenes de ese mismo afluente, el esparcimiento de aserrín vegetal en el entorno comunitario de la fábrica de órganos musicales...

Una de las cosas más interesantes de esta experiencia es el modo en que logramos vincularla con todas las asignaturas posibles para aumentar el grado de motivación y el conocimiento real entre los estudiantes e ir formando una cultura en torno a esos asuntos del medio ambiente, que tanto afectan hoy a la humanidad, tal y como ha alertado constantemente nuestro Comandante en Jefe, precisa la profesora.

El trabajo, titulado ECOCIEE (Ecosistema, colectivo de investigación estudiantil educativa Salvemos nuestro entorno), se ha comenzado a generalizar en otras escuelas del territorio.

Para nosotros es algo normal —apunta—. Las transformaciones de nuestra educación así lo permiten. Sin embargo para muchos pedagogos que asistieron al evento celebrado en Nicaragua esta experiencia fue motivo de gran interés y curiosidad.

Y quizás ahí (en la capacidad de ser útil más allá de nuestras fronteras) esté uno de los méritos fundamentales del paciente estudio encabezado por esta mujer sencilla, que tras haber permanecido décadas vinculada docentemente a su perfil (Física y Astronomía) se convirtió en profesora general integral, para poder impartir todas las asignaturas y asumir los grandes retos de la educación cubana.

 

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