Ningún aeropuerto internacional del planeta escapa al desafío de
enfrentar las más disímiles, peligrosas e impensadas modalidades de
esas mafias, que convierten al ser humano en contenedores virtuales
sin importar riesgos, edad ni sexo. Un bebé, una anciana, una silla de
ruedas, una prótesis¼ , múltiples son los
subterfugios y las leyendas empleadas en el intento.
En ese sentido organismos especializados y expertos antidrogas
internacionales, aprecian en los últimos años un incremento de la
actividad de narcotráfico internacional por la vía aérea en la región
del Caribe.

Aunque Cuba no es una ruta estable para el traslado de drogas hacia
terceros países, ni se han registrado acciones que demuestren que el
canal aéreo es utilizado con esos fines de forma sistemática, fuerzas
especializadas del Ministerio del Interior y la Aduana General de la
República frustraron 35 hechos en nuestros aeropuertos, entre enero
del 2003 y el primer semestre del 2007, en los que se incautaron
alrededor de 60 Kg de drogas y fueron detenidas 49 personas de 23
nacionalidades.
En las operaciones frustradas se han puesto de manifiesto la
insensibilidad y crueldad de los mercaderes de los polvos y las
hierbas, que por lo general han utilizado como modus operandi el
traslado de la droga de forma ingerida, con alto riesgo para la vida
de los denominados "correos" o "mulas tragonas", aunque también se
reportan casos de narcóticos enmascarados en equipajes y diversos
artículos personales.

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La experiencia y efectividad del sistema de descubrimiento en
nuestra frontera aérea, permitió detectar el pasado 9 de agosto un
caso peculiar de lo que pudiera denominarse el "narco-embarazo" de una
joven peruana de 32 años de edad, quien traía en el interior de su
cavidad vaginal un cilindro de 13,5 cm de largo por 7 de ancho, con
734 gramos de cocaína.
Según declaraciones de la detenida, el ciudadano peruano
organizador de esa operación la contactó en Lima, le ofreció 1 000
dólares por trasladar la droga, luego de aceptar el negocio —dada su
crítica situación económica.
Por 1 000 dólares ponía en riesgo total su libertad, el amparo de
sus hijos abandonados en Perú y la propia vida, mientras no se sabe
cuántas familias desconocidas para ella se afectarían en cualquier
parte del mundo con las miles de dosis de cocaína que se derivarían
del contenido de su carga mortal.
De momento, médicos cubanos salvaron su vida y se impidió la muerte
y la tragedia de muchos otros al evitar que la droga llegara a su
destino, mientras continúa el proceso investigativo.
En otro caso, la pericia de especialistas de la Aduana General de
la República —con varias décadas de trabajo ininterrumpido en el canal
postal—dio al traste con la intención de introducir en el país 108
gramos de hachís ocultos dentro de una canastilla, en un bulto
procedente de España, y permitió capturar posteriormente al remitente,
cuando personalmente intentaba entrar por el Aeropuerto Internacional
José Martí con 53,7 gramos de hachís dentro de un pomo de crema
hidratante en su maletín de mano.
La pareja del autor estaba realmente embarazada en Cuba, lo que le
sirvió de coartada para enviar la droga embutida dentro del paquete,
aunque incluía en la canastilla productos para entregar a terceras
personas, que eran los que contenían el hachís.
Se estableció que la muchacha era víctima e inocente. Él fue
sancionado a 15 años de privación de libertad.
En el contexto del perfeccionamiento de las medidas de
enfrentamiento y preventivas que lleva a cabo el país en su batalla
frontal contra el tráfico ilícito y el uso indebido de drogas, y dadas
las complejidades de la batalla en el canal aéreo, en los últimos años
se han reforzado los sistemas de descubrimiento, la preparación de las
fuerzas y la adquisición de equipos de alta fiabilidad para la
detección de los más sofisticados métodos de enmascaramiento.
Mientras las mafias siguen apostando al embuste, al desafío
tecnológico en función del mal y al desprecio por la vida, nuestro
Estado no se detiene en la batalla permanente por frustrar esa
pesadilla, inmunizar con valores y garantizar el futuro para nuestra
niñez y juventud.