La retirada parcial de Iraq defendida por
el presidente George W. Bush es un plan para concluir su mandato sin
resolver el estancamiento del conflicto, afirma un artículo
reproducido hoy por el diario La Opinión.
El gobernante republicano espera retirarse de la Oficina Oval,
dejar el problema militar a su sucesor y proclamar en 2009 que el
escenario castrense en la nación árabe está en franca mejoría, apunta
el periódico hispano.
Sin embargo -agrega la fuente-, existe el peligro de que como otros
planes optimistas del mandatario este proyecto se descarrile por
hechos imprevisibles y no haya alternativas pensadas a dónde recurrir.
La administración Bush nunca pudo superar su arrogancia y el
Presidente confundió el liderazgo dinámico con el empecinamiento de
mantener el curso de la guerra a pesar de los malos resultados,
comenta el rotativo.
El anuncio de la reducción paulatina es una manera de pasar el caos
al próximo presidente y un intento de salvar su imagen personal y la
averiada popularidad republicana para las siguientes elecciones,
subraya la publicación.
Según el programa de Bush, unos seis mil soldados de los 160 mil
desplegados regresarán a casa antes de 2008 y 21 mil 500 lo habrán
hecho para mediados del verano del próximo año.