Driulis
González enseñó toda su clase y demostró que es una de la mejores
judocas del mundo entre hombres y mujeres al ceñirse ayer su tercera
corona del planeta en la segunda jornada del campeonato mundial de
judo que se celebra en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, el
mismo escenario donde en julio pasado ganó su cuarto cetro
panamericano.
La guantanamera de los 63 kilogramos, quien acaba de conquistar
su séptimo lauro en justas del orbe (antes dos de oro, e igual
cantidad de platas y bronces), fue precisada a poner todos sus
recursos sobre el tatami, pues el organigrama la llevó a enfrentarse
a las máximas exponentes del mundo en estos momentos.
Tras superar con facilidad a la israelita Alice Schlesinger por
Ippón, tuvo que medirse con la austriaca Claudia Heill, subcampeona
olímpica en Atenas-2004, a quien doblegó en tiempo extra. Luego vino
el duelo ante la española Sara Álvarez, una conocida de González por
sus dos bronces en las lides del orbe de 1997 y 1999, superada antes
del límite.
Ese paso victorioso la condujo a semifinales frente a la japonesa
Ayumi Tanimoto, ganadora del oro ateniense bajo los cinco aros. El
pleito para asegurar la presea de plata dio ventaja tempranera a
Driulis al marcar yuko, lo cual amplió con tres kokas. A solo 33
segundos para el pitazo la asiática logró acercarse al lograr nota
de yuko. Sin embargo, Driulis alcanzó a controlar la porfía en los
últimos segundos y ancló en la final.
Por el oro la esperaba la campeona defensora de El Cairo-2005, la
francesa Lucie Decosse, la misma que en aquella reunión mundialista
la mandó al bronce.
Según varios despachos cablegráficos, los cinco minutos de
combate entre la cubana y la europea fueron de constantes agarres y
de técnicas defensivas, por lo que ninguna de las dos pudo anotar en
la pizarra, inclinando el pleito al periodo de alargue (también de
cinco minutos) y conocido como Regla de Oro, pues quien marque
primero merece el triunfo. En esa situación, la del Guaso impuso un
intenso ritmo de combate que dejó pasiva a su rival ocasionándole
una penalización que decretó la victoria de la judoca cubana más
laureada de la historia.
Driulis se convierte en la tercera mujer del planeta en
conquistar tres campeonatos mundiales, antes solo lo habían logrado
dos japonesas Ryoko Tamura (ahora Tani), con seis, y Noriko Anno,
con cuatro.
Los otros tres cubanos que subieron al tatami Yalennis Castillo
(70), Jorge Benavides (90) y Oscar Cárdenas (81), no pudieron
escalar el podio. Hoy: Yurisleidys Lupetey (57), campeona mundial
del 2001, Sheila Espinosa (52), Ronald Girones (73) y Yordanis
Arencibia (66), serán las propuestas de la Mayor de las Antillas en
busca de medallas.
Según el sitio Web de la Confederación Brasileña de Judo, Yurisel
Laborde, que el día inaugural alcanzó su segunda medalla de oro en
mundiales, se ha convertido en la diva de los brasileños. No ha
dejado de firmar autógrafos, pues aunque era la presunta rival de la
local Edinanci Silva, ha ganado popularidad al vencer en la final de
los 78 a la japonesa Nakazawa, que eliminó a la anfitriona.
La santiaguera y Silva ha protagonizado enconados combates en
varias competencias, y aunque la cubana llevaba ventaja hasta el
2004, lo cierto es que después de ese año ha sido vencida tres veces
por la fornida brasileña, actual campeona de los Juegos
Panamericanos.